jueves, 18 de agosto de 2011

Soy Leyenda, de Richard Matheson

Robert Neville es el único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros. Su vida se ha reducido a asesinar el máximo número posible de estos seres sanguinarios durante el día, y a soportar su asedio cada noche. Para ellos, el auténtico monstruo es este hombre que lucha por subsistir en un nuevo orden establecido.

Todo un clásico en su género, éste es un perturbador relato sobre la soledad y el aislamiento y una reflexión sobre los binomios como normalidad y anormalidad, bien y mal, que se evidencian como una mera convención derivada del temor y el desconcierto ante lo diferente.

Nuevamente tenemos la prueba fehaciente de que las adaptaciones cinematográficas nos condicionan en demasía a la hora de leer las obras de las cuales han surgido. La última adaptación de Soy Leyenda, la novela que Richard Matheson publicó en 1954, sin duda está en la memoria reciente de todos los fanáticos del terror y la ciencia ficción. Por desgracia, a pesar de ser una buena película, no es una fiel adaptación.

Por ende, son muchos los prejuicios que el lector tiene a la hora de leer la novela de Matheson, lo que hace que a lo mejor no aprecie como es debido varios de los aspectos de ésta y se la pase esperando sucesos que nunca aparecen.

Pues bien, fue justamente eso lo que me pasó.

La novela no tiene nada que ver con la película, al menos con la protagonizada recientemente por Will Smith. La idea básica es muy similar (hombre solitario que sale de día y se esconde de noche en un mundo post-apocalíptico asolado por unas criaturas con muy malas pulgas), pero poco más. A pesar de que casi no podía dejar de ver a Will Smith mientras leía la novela, el protagonista en realidad es rubio y de ojos azules. Las criaturas son en realidad vampiros, no esa extraña mezcla de zombies y hombres lobo (digo hombres lobo por su fuerza y agresividad) que aparece en la peli, y el final es muy diferente.

Tal y como sucede con El Hombre Menguante (publicada dos años después), Matheson le da un toque inigualable de humanidad al personaje, convirtiéndolo en mucho más que un simple estereotipo. El autor plasma de manera brillante el sufrimiento, la soledad, la desesperación, la incertidumbre, las debilidades y fortalezas de Robert Neville, un hombre solitario atormentado por la falta de su esposa e hija que trata de convivir con un presente hostil. Es algo con lo que nos sentimos plenamente identificados y que le da un toque importantísimo de realismo a una novela de ficción. No hay duda de que este es el gran acierto de la novela.

Por otra parte, el libro es un gran ejemplo de lo que es una buena historia de vampiros, una cualidad bastante notable de la novela de Matheson: Neville decide no quedarse cruzado de brazos viviendo como un simple ermitaño preocupado por la supervivencia diaria, así que se hace el firme propósito de encontrar una vacuna contra el virus que ha acabado con la humanidad como la conocía.

Neville se embarca en una investigación que busca encontrar respuestas racionales al hecho de que los vampiros se vean repelidos por los ajos, las cruces, los espejos, el sol, etc., los clásicos repelentes de siempre. La forma en que busca bases científicas e históricas para explicar todos estos hechos con dedicada minuciosidad, siempre con el afán de encontrar una fórmula para la cura definitiva, simplemente me parece uno de los mayores logros de la novela, algo que nunca había leído ni visto. Es admirable esa parte.

Creo que por culpa de la película esperaba algo más de la historia, pero no hay duda de que me gustó, a pesar de algunos pasajes un tanto lentos. El final es inesperado y da mucho para pensar. Este se convierte en una especie de mensaje moral que demuestra que, dadas las circunstancias, lo que entendemos por normal puede llegar a dejar de serlo.

Soy Leyenda: un clásico indispensable.

Los dejo con el trailer de la última adaptación, estrenada en diciembre de 2007:


;)

5 comentarios:

Luther dijo...

Yo vi la pelicula antes de leer el libro. Menos mal no me gustò para nada. Es lo bueno de las peliculas malas: se olvidan facilmente.
El libro es sensacional y arrasò con la imagen de Will Smith de una. En poquisimas paginas, Matheson ya ha construido un personaje con el que nos identificamos de inmediato. Eso es maestrìa. Como solo los grandes escritores lo saben, no se necesita un tocho de libro para narrar una historia. El poder reside en la brevedad. Allì es donde se reconoce al narrador de calidad.
Y es cierto, el libro supera a la pelìcula por mucho. Los vampiros de la novela son mucho mejores que los monstruos pesimamente diseñados de la "adaptaciòn" (¡Que mal uso del CGI!!!).
Po eso Matheson tiene todas las de ganar.

Sergio Iozzia dijo...

El año que viene espero juntar plata y comprarlo,pero si este King sigue sacando 200 libros por año voy a tener que vender droga XD

alcorze dijo...

A mí es un libro que me encantó la primera vez que lo leí. En mi caso sólo había visto las dos primeras adaptaciones cinematográficas, la de Vincent Price en blanco y negro y la más conocida de Charlton Heston de los setenta, pero no me condicionó para leer la novela.

A mí me parece un libro fundamental.

✿ Belle ✿ dijo...

Creo que no te llegó el comentario! jaja decía q me lo voy a pedir pa reyes xq este seguro q me lo leería enseguidita... :D

Sonix dijo...

Yo por suerte me lo leí antes de ver ninguna adaptación. Y después de ver la de Will Smith se me quitaron las ganas de más. Matheson tiene la mala suerte de tener muy malas adaptaciones en el cine. :(
Eso sí, el libro se merece la etiqueta de clásico, es una obra maestra (aunque yo con Matheson no soy muy objetiva, todo me encanta!)

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