sábado, 17 de marzo de 2012

El Retrato de Rose Madder, de Stephen King

“Era como si el cuadro la hubiera llamado, obligándola a detenerse. Y al leer la inscripción del dorso, "Rose Madder", supo que tenía que ser suyo, el adorno perfecto para su recién estrenado piso de mujer libre. Porque tras años de maltratos, por fin Rosie Daniels había abandonado a su marido y emprendido una nueva vida en otra ciudad.

Pero es imposible no dejar pistas y Norman, el brutal policía con quien se había casado, inicia la caza sistemática e implacable de su mujer. Cada vez está más y más cerca, y Rosie advierte, no sin temor, que su única aliada es esa figura pintada en el cuadro, que la invita a pasar a su lado de la realidad…”

La década de los noventa es bien conocida por los fanáticos del Maestro del Terror como aquella que marcó un cambio considerable en la temática narrativa del autor de Maine. Alejándose un poco del género en que había sido equívocamente encasillado (aunque no del todo), Stephen King nos enseñó historias más humanas, con los fenómenos sobrenaturales en un segundo plano, demostrando que más allá de ser un maestro del suspense, es un escritor único cuando de plasmar realidades y sentimientos humanos se trata.

En este marco, y entre los años 1992 y 1995, King publicó lo que él mismo ha denominado una especie de “trilogía” de novelas protagonizadas por mujeres. El Juego de Gerald (1992), Dolores Claiborne (1992) y El Retrato de Rose Madder (1995) componen un singular conjunto en que el Maestro nos enseña su capacidad para retratar personajes femeninos en el rol protagonista, adentrándose en sus sentimientos y vicisitudes de manera magistral.

Aunque la novela El Retrato de Rose Madder no está directamente relacionada con las otras dos (como si lo están ellas entre sí), sigue la misma línea de sus predecesoras. Rosie Daniels es una mujer que ha sufrido el maltrato de su marido durante más de una década, hasta que un día dice “ya basta”. O más que decirlo, es una única gota de sangre en una límpida sábana blanca la que de pronto la saca de esa ensoñación en la que ha estado prisionera durante tanto tiempo.

La hermosa edición que leí. :)
Antes de que su repentino impulso desaparezca, Rosie se marcha y emprende una huida que la llevará a medio continente de distancia. Pero Norman, su esposo, es un sabueso, es un policía que hará lo que sea para traerla de vuelta a casa y enseñarle quien manda. Para exigirle una explicación por su abandono. Para hablar con ella… de cerca.

El Retrato de Rose Madder (al igual que El Juego de Gerald y Dolores Claiborne) es una novela dura, difícil. Es una novela terrible y a la vez hermosa. Terrible por su triste verdad, pero hermosa por el mensaje de redención que conlleva.

Hay suspenso, hay intriga, hay fantasía (parte de ella estrechamente relacionada con la saga La Torre Oscura). Hay dolor, hay heridas y hay cicatrices. Y cada una de ellas, tal como la propia Rosie, las sufrimos como propias. Parafraseando la conocida frase de la película Forrest Gump (la misma que no le permitiera a la maravillosa The Shawshank Redemption ganar ni una mísera estatuilla dorada), son muchas las ocasiones, a lo largo de la novela, en que nos encontramos a nosotros mismos alentando: “Corre, Rosie, corre”.

Y Rosie corre, claro, pero llega un punto en que no le quedará otra opción que enfrentar a su marido y enseñarle de qué está hecha la nueva Rosie, Rosie McClendon, Rosie Real…

¿El cuadro? Pues claro, no nos olvidemos del cuadro. El cuadro de Rose Madder también es protagonista importante de la historia…, pero el por qué lo tendrán que averiguar ustedes mismos. ;)






4 comentarios:

Juanito dijo...

¡Muy buena reseña!
"El retrato de Rose Madder" fue una historia que me encantó, la disfrute leyendo de principio a fin.
No puedo dejar de imaginarme, en un hipotético film, a Jean Reno como Norman Daniels, a Edward Norton como Bill Steiner y a Uma Thurman como Rosie Daniels (y su alter-ego).
Un abrazo, George.

Juanito dijo...

disfruté* por disfrute*... ups...

alcorze dijo...

A mi es una novela que me gustó. Extraña, con un final un tanto decepcionante, pero bien escrita. Yo tengo la edición de Grijalbo de la primera fotografía.

Tm69 dijo...

A mí, en cambio, no me puede gustar y junto con El Talismán y la segunda mitad de LTO VII me parece de lo peorcito que ha escrito King...en fin, cuestión de gustos.

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