viernes, 7 de noviembre de 2014

Cuernos, de Joe Hill

“La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse. Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, creen que él fue quien mató a Merrin. Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo… Joe Hill, príncipe del terror y autor prodigio de la exitosa novela El traje del muerto, vuelve a ponernos los pelos de punta con esta extravagante, original e imaginativa historia, en la que todo es, aparentemente, extraño e inexplicable.”

Tras nada menos que dos años esperando ser leído en mi biblioteca, llegó el turno de leer el tercer trabajo de Joe Hill, el Príncipe del Terror, mote que se ha ganado por ser, como ya todos saben, el hijo del Rey del Terror, Stephen King.

Y es que por mucho que haya tratado de hacerlo pasar desapercibido en un comienzo, Joe siempre tendrá a su padre sobre él como una sombra imperecedera. No obstante, hay que reconocer sin lugar a dudas que Hill se ha abierto camino por su propia cuenta, ganándose a pulso un lugar entre los mejores escritores de terror contemporáneos. Ha trabajado, y duro, y su reconocimiento se lo ha granjeado de la mejor manera, con trabajos de gran calidad, tanto en el campo de la literatura como en el del cómic, donde ha llevado a cabo un excelente trabajo con Locke & Key, junto al ilustrador chileno Gabriel Rodríguez, y La Capa, basado en uno de sus relatos cortos.

Tras una antología que le sirvió de debut (Fantasmas), y que ya fue reseñada en este blog, y una novela (El Traje del Muerto), Cuernos llega como su tercera publicación en el campo de la literatura. ¿Por qué permaneció en mi biblioteca durante dos años? Bueno, cada vez me queda menos tiempo para leer, y además de eso cada libro parece tener su momento. A veces un libro pide a gritos ser leído y te llama desde su lugar en la estantería, otras veces simplemente barajas varias opciones y al final una resalta por encima de las demás. En este caso, una lectura en conjunto en un grupo de literatura del cual soy creador y administrador (Readers United) fue lo que finalmente me impulsó a comenzar con no pocas expectativas. La idea de compartir con otras personas detalles del libro, sensaciones, opiniones y demás, todo ello al calor de la lectura, es una muy buena experiencia.

En lo que concierne a la historia como tal, el comienzo fue fulminante. De verdad me enganchó desde el principio y superó con creces lo que había esperado. Había leído críticas muy dispares sobre el mismo, y si a ello le sumo el hecho de que Fantasmas no me gustó mucho que digamos, se entenderá que comenzara el libro con ciertas reservas. Confieso que sigo teniendo sentimientos encontrados con Joe Hill. El Traje del Muerto lo leí hace varios años. Fue una lectura muy rápida, muy ágil, y si bien me gustó mucho, no me deslumbró. Fantasmas ya fue mucho más irregular. Hay unos relatos rematadamente buenos. Otros me parecieron sin pies ni cabeza, y otros tantos me dejaron la sensación de ser ideas muy buenas pero pésimamente aprovechadas.

Cuernos, como dije, arranca supremamente bien, con esa prosa ágil y contundente a la que nos tiene acostumbrados Joe Hill.

Ignatius Perrish se despierta un día luego de una terrible borrachera con unos cuernos incipientes descollando de su frente. Todo es tan absurdo que apenas lo puede creer. Los recuerdos de la noche anterior son sumamente difusos, por lo que por momentos cree estar aún siendo víctima de un mal sueño.

A medida que avanzan las primeras páginas Ig se da cuenta de que los cuernos ejercen una extraña influencia sobre las personas: de alguna manera, estas se ven impulsadas a contarle los más íntimos secretos de su vida. Por momentos me recordó ciertas cosas de una novela clásica de su padre, La Zona Muerta, aunque los poderes de Johnny Smith son a otro nivel. Los hechos se suceden rápidamente y cada encuentro de Ig con la gente resulta sumamente interesante, más aún cuando se trata de personas que conoce, amigos, familiares, etc., cada uno de los cuales le revela cosas de su intimidad con el más desenfadado desparpajo.

El misterioso asesinato de su novia un año atrás no tarda en convertirse en tema central de la novela, e Ig irá descubriendo que muchas personas en el pueblo lo consideran culpable del crimen, incluso su propia familia. Los cuernos que van creciendo en su frente de manera inexorable, dotándolo de ese extraño poder, serán la clave para que Ig descubra la verdad y logre enfrentarse de una vez por todas a su pasado.

La historia hasta ahí va muy bien, y en general fue una obra que disfruté bastante, pero la verdad es que esa fuerza con que arrancó no permaneció a lo largo de sus más de cuatrocientas páginas. Al comienzo me dio la impresión de que estaba ante una novela llena de acción, pero realmente Cuernos es una novela más intimista, más centrada en los personajes y en su pasado. Esa celeridad del inicio va remitiendo y comienzan flashbacks y reminiscencias que nos llevan a un nivel más profundo en el desarrollo de los personajes.

La novela contiene algunos de los pasajes más emotivos que le he leído a Joe Hill, y la trama está muy bien estructurada y desarrollada. La recta final se me antojó un poco enrevesada, pero hace gala de escenas realmente imponentes, sugerentes a la imaginación. El final me dejó con ganas de saber más, y con la sensación de que me quedó faltando algo. Aunque la prosa de Joe Hill engancha y deslumbra, sigo sintiendo que está en deuda conmigo. Aún me hace falta leer algo de él que me haga exclamar un “Uaaauu” al final, una novela que permanezca en la retina de mi imaginación después de terminar.

Todo parece indicar, por las críticas que he leído, que NOS4A2, su última obra, va a ser esa novela de la que hablo, la que me haga contener el aliento, pero habrá que aguardar a que llegue a nuestro país.

Ahora bien, quisiera mencionar un detalle insustancial que no obstante a mí no me pasó desapercibido. No soy un santurrón ni un mojigato, pero el uso de la palabra “follar” terminó pareciéndome un poco excesivo. Es verdad que su traducción no puede ser otra en nuestro idioma, pero confieso que en castellano es una palabra que me parece fea. Es normal verla en la literatura (en el cine o la televisión brilla por su ausencia en los países latinoamericanos), pero en esta novela llegó a usarse tantas veces que por momentos me daba la impresión de que Joe Hill pretendiera parecer chocante a propósito, como si quisiera producir una reacción en el lector aunque fuese a costa de palabras o acciones desagradables. Fueron tantas las veces en que leí la palabreja de turno que al final logró molestarme. En fin, es solo una apreciación personal, pero creo que si hubiese recibido unas monedas cada vez que la palabra aparecía, tendría suficiente dinero para comprarme el nuevo libro de Stephen King. :P

En conclusión, una buena novela, con escenas memorables y pasajes finamente narrados. Recomendable.


Los dejo con el tráiler de la adaptación cinematográfica: 





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