jueves, 16 de febrero de 2017

Latitudes Piratas, de Michael Crichton

“El Caribe, 1665.

Las diferentes islas del Mar Caribe están controladas por españoles, ingleses y franceses que batallan constantemente entre ellos, y por piratas que atacan, roban, raptan y matan por los tesoros de los otros. La isla de Jamaica es una colonia británica y su capital, Port Royal, es una ciudad peligrosa y llena de tabernas, burdeles y violentos asaltos en cada esquina. En ella, el gobernador, sir James Almont, oye rumores de que El Trinidad, un galeón español cargado de tesoros de valor incalculable, está anclado junto a una fortaleza española, y decide encargarle al corsario Charles Hunter que reúna un grupo de bucaneros para abordar el barco. Esta banda de aventureros deberá luchar no solamente contra Cazalla, el famoso y sangriento comandante favorito del rey español Felipe IV, sino también contra huracanes, caníbales y monstruos marinos. Pero esta no será la única batalla que sir James Almont tendrá que librar…”

Michael Crichton nació en Chicago, Illinois, el 23 de octubre de 1942. Fue médico, escritor y cineasta, y llegó a ser considerado el creador del tecno-thriller.

Estudió antropología en la Universidad de Harvard, donde se graduó en 1964 con la mención summa cum laude (es decir, “sumamente destacado” o “con los máximos honores”). Obtuvo un pregrado académico en artes cursado en la Escuela de Medicina de Harvard, y un año más tarde se marchó a Europa donde, con solo 23 años, comenzó a impartir clases como profesor visitante en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra. Gracias a una beca continuó su viaje por toda Europa y parte de África del Norte, antes de regresar a Estados Unidos.

Michael Crichton
De vuelta en su tierra natal, comenzó a estudiar medicina, carrera que pagaba escribiendo novelas, algunas de ellas bajo el seudónimo de John Lange. Se graduó en 1969, tras lo cual prosiguió con un posgrado en el Instituto Salk de estudios biológicos.

A pesar de que sus novelas se caracterizan por tener como base la ciencia y la tecnología, la verdad es que Michael carecía de formación académica científica, fuera de la medicina, por supuesto. Sin embargo, Crichton ofrece siempre en sus historias una gran cantidad de material real informativo, tanto a nivel de investigaciones como prensa y estudios científicos, que sirven como base para los argumentos con los cuales desarrolla su obra. 

Es la única persona que ha tenido simultáneamente, en Estados Unidos, el libro más vendido (Acoso), la película número uno en la taquilla (Parque Jurásico) y la serie de televisión con mayor audiencia (ER (Urgencias)).

Tras la publicación de su novela Estado de miedo en 2004, Crichton intensificó su participación en conferencias relacionadas con el cambio climático y el calentamiento global.

En suma, una hoja de vida bastante sobresaliente.

Latitudes piratas fue su obra póstuma. Crichton falleció de cáncer el 4 de noviembre de 2008, y la novela vio la luz un año después, en 2009.

Había leído tres novelas suyas por allá en 2003 (Parque jurásico, Rescate en el tiempo y La amenaza de Andrómeda), y la verdad es que no me explico cómo pasaron trece años sin que volviera a leer algo de Crichton. Esas novelas me habían encantado, especialmente las dos primeras. Ni qué decir tiene, además, que Parque jurásico se ha convertido en una franquicia conocida a lo largo y ancho del globo, con cuatro películas ya en su haber. Otras historias suyas que han sido llevadas al cine seguramente les serán familiares: Congo, Esfera, El gran robo del tren y Mundo perdido, la secuela de Parque jurásico. En la pasada Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en septiembre, encontré nada menos que cinco novelas de Michael Crichton a un precio increíble, por lo que me hice con ellas al instante y supe que era el momento perfecto para volver a leer sus trepidantes letras.




La elección fue, entonces, Latitudes Piratas, su obra póstuma. Tenía muchas expectativas, y todas ellas fueron superadas. Como su nombre lo indica, en esta historia no tenemos ciencia, tecnología, mutaciones o clonación in vitro. En esta ocasión Michael cambia todo eso por piratas, buques corsarios, puertos peligrosos y tesoros escondidos. Y vaya que la rompe con esta novela.

Charles Hunter es un corsario inglés que a las órdenes de sir James Almont, gobernador de Port Royal, forja un plan para abordar a El Trinidad, un galeón español cargado de tesoros de valor incalculable. Hunter es el corsario por excelencia: aventurero, valiente, mujeriego, sagaz, intrépido, inteligente y con buen sentido del humor. Un protagonista con el que simpatizas desde las primeras páginas. Aprovechando la gran oportunidad que le ofrece Sir Almont, acepta la propuesta e inicia el reclutamiento de su tripulación. Sus principales aliados, cada uno experto en una materia diferente, son de lo más variopinto, y esta parte de la novela, en la que los va ubicando uno a uno a lo largo de puertos abarrotados y bares de mala muerte para unirlos a su causa, fue uno de los pasajes que más me gustó.  




Ya con su grupo bien armado de bucaneros, Hunter se hace a la mar en pos de su objetivo. Pero su misión no será nada fácil. Cazalla, un comandante español, favorito del rey español Felipe IV y famoso por su crueldad y astucia, será el antagonista contra el que tendrá que enfrentarse para lograr su cometido. Además, el navío se halla fuertemente custodiado en la inexpugnable fortaleza española de Matanceros, lo que implica un mayor grado de dificultad…

El libro tiene de todo: batallas navales, traiciones, amoríos, tormentas despiadadas, multitud de giros inesperados, planes que a primera vista parecen imposibles y situaciones aparentemente sin salida en las que Hunter y compañía se encuentran una y otra vez, todo con una interesante base histórica y un gran dominio de todo lo relacionado con los mares y la navegación.

He leído muchas y muy buenas novelas en mi vida, pero no recuerdo ninguna en el pasado cercado tan llena de acción y aventuras. Mientras devoraba las páginas del libro sentía que hacía mucho que no vivía una aventura como esta, una historia de piratas en todo el sentido de la palabra y con todo lo que ello representa. Fue como una versión más cruda de la saga cinematográfica de Piratas del Caribe. De hecho, no dejé de pensar en lo que sería una versión adaptada al cine, hecho que de alguna manera sirvió para imaginar todo nítidamente en mi cabeza. Me hizo recordar a La isla del tesoro, la clásica novela de Robert Louis Stevenson, y de cómo disfrutaba de este tipo de historias cuando era chico.

Sin alargar más, esta fue una novela que disfruté enormemente y que no puedo dejar de recomendar con gran entusiasmo.


Un grande Crichton, sin duda. Esta obra póstuma no pudo haber sido mejor colofón a su magnífica obra.



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