jueves, 30 de marzo de 2017

El Séptimo Secreto, de Irving Wallace (Reseña)

Sinopsis: “¿Es posible que Hitler y Eva Braun no murieran como se da por hecho? ¿Es posible que ella se pasee por el centro de Berlín bajo el nombre falso de Evelyn Hoffman?

Harrison Ashcroft, un historiador, ha muerto en extrañas circunstancias cuando se disponía a descifrar esa incógnita. Ahora, su hija Emily toma el relevo y reemprende la investigación, con pocas pistas y solo una premisa: para demostrar la autenticidad del presunto cadáver de Hitler es imprescindible la presencia de un amuleto que el dictador llevaba, con toda seguridad, cuando le sobrevino la muerte. En ese intento de recomponer la historia, Emily cruza sus caminos con un soviético interesado en la pintura de Hitler, una caza-nazis judía y un arquitecto californiano.

El descubrimiento del séptimo secreto sobrepasará las sospechas de todos ellos e infundirá al lector serias dudas sobre la historia que ha aprendido en los libros.”

Irving Wallace nació el 19 de marzo de 1916 en Chicago, Illinois. Su carrera universitaria tuvo lugar en diferentes partes: Kenosha, Wisconsin, Berkeley y finalmente en Los Ángeles. Desde que era muy joven se dedicó al periodismo, ganando prestigio gracias a sus artículos y cuentos en los principales periódicos de Estados Unidos, tales como The Saturday Evening Post, Cosmopolitan, Reader’s Digest, Saturday Review, Liberty, entre otros. Llegó a ser considerado uno de los escritores más importantes de Norteamérica y, sin duda alguna, un novelista de gran calibre.

Wallace fue un hombre bastante inquieto, a quien desde joven le causaba gran interés viajar, conocer otras tierras, otras culturas con sus singulares particularidades, otros paisajes y climas, así como integrarse con los habitantes de estas tierras y conocerlos más a fondo. Gustaba de investigar extrañas personalidades, fueran heterodoxas, de otras religiones, tanto ricos como marginados. En 1942, con 26 años, se alistó en el ejército de los Estados Unidos, donde fue destinado, de acuerdo a sus conocimientos, a la Primera Unidad Cinematográfica. Allí tuvo la oportunidad de trabajar nada menos que con el teniente Ronald Reagan. Más tarde fue trasladado al Signal Corps, una rama militar responsable de las comunicaciones, donde realizó documentales divulgativos. Se licenció cuatro años después, en 1946.

Irving Wallace
Además de sus trabajos como periodista, sus diferentes guiones escritos tanto para el cine como para la televisión, sus novelas fueron definitivamente las que le otorgaron la fama. Todas sus obras fueron traducidas al español, y en ellas solía combinar la investigación con una prosa amena y fluida. De sus obras se vendieron más de 200 millones de copias en todo el mundo, una cifra bastante considerable.

Casado y con dos hijos, Irving Wallace falleció el 29 de junio de 1990, a la edad de setenta y cuatro años, debido a un cáncer de páncreas que estuvo combatiendo durante un tiempo.

El séptimo secreto, de Irving Wallace, terminado el pasado mes de febrero, es el primer libro que leo de este autor. Lo tenía en mi biblioteca desde hace años (ya ni recuerdo cuántos), después de comprarlo a un precio irrisorio, pero nunca le había dado la oportunidad. Supongo que con tantas lecturas pendientes de autores que conocía, el libro de Irving fue quedando relegado a un segundo plano. Sin embargo, hace poco lo presté a un compañero de trabajo, quien lo leyó y me dijo que estaba muy muy bueno, así que finalmente decidí darle la oportunidad... :)

Siempre me he preguntado qué es lo que tiene la Segunda Guerra Mundial, en qué consiste ese halo macabro que lo rodea y que es capaz de generar repudio, tristeza e indignación, así como un grado de misterio, magnetismo e interés que logra atraer a millones de personas de toda clase, desde amantes de la literatura y el séptimo arte, hasta poetas, filósofos e historiadores. Es un “no sé qué” que produce rechazo y atracción a partes iguales. La figura de Adolf Hitler, sus despiadados secuaces, el partido nacional socialista y su emblemática esvástica, las sanguinarias SS, las Juventudes Hitlerianas, la manera en que fueron conquistando Europa y parte de Asia sin apenas resistencia…

Todo esto ha dado para cientos, quizá miles de documentales, películas, libros, series de televisión, ensayos, tratados, enciclopedias y un sinfín de cosas más…

Adolf Hitler
Y yo, como amante de la literatura y de la historia, no puedo negar esa atracción. Han sido varios los libros que he leído relacionados con el tema, tanto novelas (entre las cuales están títulos como Holocausto, de Gerald Green; Alumno aventajado, de Stephen King; Los niños del Brasil, de Ira Levin; Odessa, de Frederick Forsyth; entre otros) como ensayos (donde cabe mencionar títulos como El proceso de Nuremberg, de J. Heydecker y J. Leeb; Hitler, de Helmut Heiber y Hitler sin máscara, de Edouard Calic). Y de igual manera he visto una considerable cantidad de documentales y películas sobre la Segunda Guerra Mundial y todo lo que la rodea (donde cabe resaltar películas tan emblemáticas como La lista de Schindler o El pianista).

En este orden de ideas, casi me resulta peculiar el hecho de que este libro haya esperado tanto tiempo en el estante de mi biblioteca, pues el argumento que plantea es muy, pero muy interesante.

Un historiador muere en extrañas circunstancias mientras investiga en Berlín los hechos relacionados con la muerte de Adolf Hitler, la última parte de lo que será la biografía definitiva sobre el dictador. Su hija, tras el doloroso duelo, se anima a terminar lo que su padre había iniciado, y secundada por un periodista berlinés, una agente de la Mossad, un soviético interesado en las obras pictóricas de Hitler y un arquitecto estadounidense (a los cuales Emily va conociendo en el camino), se da a la tarea de investigar la verdad sobre la muerte de Hitler: ¿Escapó este a su destino? ¿Todo fue una farsa? ¿Adónde se fueron Hitler y Eva Braun?

Todo apunta en esa dirección, pero hay personas que no quieren que se sepa la verdad y tratarán a toda costa de interponerse en su camino. Nada más la muerte del propio Harrison Ashcroft hace saltar las alarmas al respecto. Emily está destrozada y no quiere saber más del tema, a pesar de que ella misma hubiese tenido gran participación en la elaboración del libro, pero es un agente externo el que de alguna manera termina animándola a proseguir con su trabajo y a terminar lo que su padre había comenzado. Es entonces cuando viaja a Berlín, sola, casi indefensa, sin saber a lo que puede llegar a enfrentarse. Está a punto de hurgar en un secreto que ciertas personas no quieren que salga a la luz, a quienes no les importará segar su propia vida para que así sea.

Emily es sagaz, intuitiva, perspicaz y poseedora de una inteligencia brillante. Muy pronto comenzará a atar cabos, y hasta el mismo azar terminará llevándola a conocer personas con intereses en común, que sin esperarlo le ayudarán en su búsqueda de la verdad. Una verdad que ha permanecido oculta por casi medio siglo…

El séptimo secreto es un libro que se lee de manera bastante ágil. La complejidad de su trama, las grandes dosis de interesantísima información histórica y cultural es tal, que el libro te engancha con sorprendente facilidad. Wallace ha cuidado meticulosamente la documentación histórica y geográfica para desarrollar su novela, no dejando nada al azar y llevándonos a través de su prosa al Berlín de mediados de los ochenta. El hotel Kempinski, la plaza Breitscheid, la calle Kurfürstendamm (a la cual compara con los Campos Elíseos de Paris), el Centro Europa, el café Romanisches… Todo es descrito en coloridos detalles que te transportan a través de las letras, y justamente ésta bien documentada ambientación del Berlín aún dividido es uno de los grandes méritos de la historia, y si a esto le sumamos todo el bagaje histórico que ofrece la novela, con multitud de información de interés, estamos frente a una novela sólida y coherente que atrapa al lector desde las primeras páginas.

Adolf Hitler y Eva Braun
La posibilidad de un Hitler y una Eva Braun prófugos, escondidos en algún lugar tras el final de la guerra, resulta de por sí suficiente gancho para pasar las páginas con celeridad con ansias de conocer la verdad. En suma, una novela apasionante, interesante, muy bien desarrollada y estructurada, y que explora una faceta muy diferente de lo que estamos acostumbrados. Quizá la única pega sea el hecho de que algunos de los hallazgos de Emily Ashcroft parecen un poco demasiado afortunados, pero es solo una excepción que pierde importancia cuando ves toda la novela en su conjunto.

Habrá que leer más novelas de este autor…


;)



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