martes, 21 de marzo de 2017

La última salida, de Federico Axat

“Ted es rico y tiene una familia perfecta, una esposa y dos hijas adorables. Nadie podría imaginar el motivo que lo ha llevado a tomar la drástica decisión de quitarse la vida. Cuando oye sonar el timbre una y otra vez, su primera reacción es ignorarlo y apretar el gatillo de una vez por todas. Pero entonces descubre una nota escondida entre sus cosas; una nota con su caligrafía que no recuerda haber escrito: «Abre la puerta. Es tu última salida». Al otro lado de la puerta encuentra a un desconocido llamado Lynch, que no sólo sabe lo que Ted está a punto de hacer, sino que le hace una propuesta difícil de rechazar: un plan para evitar que su familia sufra ante las consecuencias devastadoras de un suicidio.

Ted acepta sin imaginar que la nota en el escritorio y la oferta de Lynch son apenas el comienzo de un juego macabro de manipulaciones. Alguien ha sembrado un camino de migas de pan que Ted irá recogiendo. Alguien que lo conoce mejor que nadie, que lo hará dudar de sus propias motivaciones y también de las personas que lo rodean.

¿Quién maneja los hilos desde las sombras?
A veces sólo podemos confiar en nosotros mismos.
Y, en ocasiones, ni siquiera eso…”

Segunda novela que leo de Federico Axat. La anterior, ya reseñada en este blog, había sido El pantano de las mariposas. Como conté en su momento, fueron muchos los años esperando leer la obra de este escritor argentino. Sus novelas siempre fueron bien referenciadas por nuestros amigos en común, pero incluso en Argentina sus libros eran difíciles de conseguir, por lo que no hubo más remedio que esperar durante todo este tiempo. Ese fue el caso de Benjamin, su ópera prima, y de la mencionada novela El pantano de las mariposas, que nunca llegaron.

Edición alemana
Sin embargo, La última salida es otro cantar. Aunque lo cosechado con anterioridad estaba lejos de ser poca cosa, no hay duda de que la tercera novela de Federico Axat ha sido el gran éxito que el autor estaba esperando: en un corto periodo de tiempo la novela ha sido traducida a más de una veintena de idiomas, siendo lanzada en simultáneo en ambos lados del charco, y sus derechos ya han sido vendidos para una próxima producción de Hollywood que adaptará la obra al séptimo arte. Los comentarios positivos llueven desde todas partes, y no han sido pocos los artículos aparecidos en diarios y revistas de diferentes partes del mundo.

Con toda esta antesala, la verdad es que ya era justo que la obra de Axat llegara a Colombia. Fue por ello que resultó una sorpresa bastante grata verlo por primera vez en la vitrina de la Librería Nacional, en un centro comercial de la ciudad de Medellín. Al día siguiente consulté en la página web, y para sorpresa mía también estaba El pantano de las mariposas, encima con un 20% de descuento solo por ese día. Doble alegría. Muy pronto estuvieron en mi biblioteca… :)

Al mejor estilo de las muñecas rusas, las conocidas matrioskas o mamushkas, La última salida es un thriller trepidante que se va descubriendo poco a poco a sí mismo, como una historia dentro de una historia dentro de una historia… El comienzo no podía ser más contundente. Como lo dice el propio Federico en una entrevista, con esta novela quería hacer todo lo contrario a lo realizado con El pantano de las mariposas, donde es un sorprendente giro final el que te asesta el golpe de gracia. Aquí, por el contrario, tenemos a un hombre a punto de suicidarse que de pronto escucha sonar el timbre de la puerta. ¡Tremendo comienzo! Ted McKay se siente incapaz de terminar con su vida con alguien incordiándole en la puerta de entrada, de manera que decide ir a ver quién es la persona que ha osado interrumpirle en tan trascendental momento. Allí se encuentra a Lynch, un hombre que no solo sabe perfectamente lo que está a punto de hacer, sino que además le ofrece una salida mucho más razonable con el fin de evitar que su familia sufra ante la terrible verdad.

Federico Axat
Ted acepta la propuesta de Lynch, y es allí donde comienza el verdadero juego. Un juego que más parece un laberinto del cual será más difícil hallar escapatoria a medida que la historia avanza. Cada nuevo descubrimiento, donde junto con Ted vamos desenredando poco a poco la madeja, solo es el comienzo de nuevas intrigas, de nuevos enigmas que parecen no tener fin.

Más tarde conocemos a Laura Hill, la terapeuta de Ted, quien termina siendo la confidente de las intrincadas situaciones en que se ha visto envuelto nuestro protagonista. A lo largo de varias sesiones, Ted trata de encontrarle sentido a la situación, y Laura irá llevando a su paciente en la que cree que es la dirección correcta… Es allí donde iremos conociendo más de la vida de Ted, de su trabajo, de su familia, de su pasado, y de las razones por las cuales ha tomado la decisión de suicidarse…

Es imposible adelantar más de la novela, imposible ser más específico acerca de su argumento, pues es mejor que el lector vaya descubriendo las sucesivas “matrioskas” por su propia cuenta. La última salida es una caja de sorpresas, es un laberinto en espiral en el cual nunca estás seguro de si te estás acercando a la salida o si, por el contrario, te estás adentrando más en él. Cada capítulo parece generarte más preguntas, y cuando termina la primera parte y comienza la segunda, llegas a la conclusión de que aún no sabes nada de nada y de que la cosa apenas empieza. La verdad es que nunca logras anticiparte a lo que vendrá más adelante…

Las 542 páginas que componen el libro se me fueron en un santiamén. Lo leí ya en las postrimerías de 2016, terminándolo el 1º de enero de 2017, tras varias jornadas maratónicas en que literalmente no lo podía soltar. Su lectura es bastante ágil, con capítulos cortos que se van sucediendo uno tras otro sin apenas darte cuenta. Nada más el último día debo de haber leído más de un centenar de páginas en una sola sentada. No veía la hora de desentrañar el enigma y conocer el desenlace de todo.




La última salida colmó las expectativas con creces y le hizo honor a la fama que lo venía precediendo. Es un registro completamente opuesto al de El pantano de las mariposas, la cual es una novela más intimista, con ese toque nostálgico y misterioso.


Debo decir que me alegro mucho por Federico, con quien siento cierta cercanía; definitivamente merece todos los triunfos y los elogios que está cosechando. Son el fruto de un trabajo duro y dedicado, y de una pasión ilimitada por lo que hace. Ya quiero ver esa adaptación cinematográfica. Si es tan buena como la novela, entonces va a ser fantástica.





jueves, 2 de marzo de 2017

El Psicoanalista, de John Katzenbach

«Feliz aniversario, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte.» Así comienza el anónimo que recibe el psicoanalista Frederick Starks, y que le obliga a emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la vida imposible. De no conseguir su objetivo, deberá elegir entre suicidarse o ser testigo de cómo, uno tras otro, sus familiares y conocidos mueren por obra de un psicópata decidido a llevar hasta el final su sed de venganza.

Dando un inesperado giro a la relación entre médico y paciente, John Katzenbach nos ofrece una novela emblemática del mejor suspense psicológico. La edición publicada en 2012 para conmemorar el décimo aniversario de la primera edición original de El psicoanalista, incluye un epílogo que John Katzenbach ha escrito especialmente para los lectores en lengua española.”

John Katzenbach nació el 23 de junio de 1950 en Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos. Es hijo de un conocido político estadounidense llamado Nicholas Katzenbach, con cierto protagonismo durante la época del mandato de John F. Kennedy. Su madre, Lydia Phelps, es psicoanalista (cosa curiosa teniendo en cuenta el título del libro que nos atañe).

John posee una extensa trayectoria como periodista especializado en la rama judicial, trabajo que a lo largo de su vida ha ido compaginando con la escritura. Ha sido reportero de la corte criminal para el Miami Herald y el Miami News, además de caracterizarse por sus publicaciones en la revista Herald Tropic. Parte de su trabajo también ha aparecido en muchos otros periódicos, entre ellos el Washington Post, el New York Times y The Philadelphia Inquirer.


John Katzenbach 

Todo este largo bagaje en el periodismo de tipo legal y criminal representó una influencia importante para su carrera como escritor. Publicó su primera novela, Al calor del verano, en el año 1982, la cual fue nominada al Edgar Award a la Mejor primera novela. Además, algunas de sus historias han sido adaptadas al cine. A pesar de que todas sus obras son grandes referentes del thriller psicológico, El psicoanalista, publicada en 2002, es sin duda su libro más popular.

Frederick Starks, o Ricky para los amigos, es un psicoanalista con una larga trayectoria que el día de su 53º aniversario recibe la carta de un psicópata que se hace llamar a sí mismo Rumpelstiltskin (el nombre del personaje antagonista de un clásico cuento de hadas de origen alemán), y que al parecer conoce en gran detalle la vida de Ricky. Rumpelstiltskin le da un ultimátum en la carta: tiene quince días para descubrir su verdadera identidad. En caso contrario, tendrá dos alternativas: suicidarse o ver cómo es destruida, una a una, la vida de algún familiar suyo. La única pista que Ricky tiene es el hecho de que la causa de las amenazas se debe a algún acontecimiento del pasado, que ahora no recuerda, y que lo ha hecho acreedor a la insólita venganza. Entre las normas del juego está no dar aviso a la policía y formular sus dudas o inquietudes a través del periódico, las cuales serán respondidas puntualmente por Rumpelstiltskin por ese mismo medio.

Aún presa de la consternación, Frederick Starks ve cómo la venganza empieza a tornarse real. No ha pasado mucho tiempo de haber recibido la nota cuando es visitado por una atractiva mujer que se hace llamar Virgil, y que se presenta como ayudante del señor R para asegurarle que el contenido de la carta es real. A continuación, algunos familiares reciben inquietantes amenazas, más tarde uno de sus pacientes muere en raras circunstancias, no sin antes dejar una nota en que menciona a Ricky y a su aparentemente fallido tratamiento. Poco después, una antigua paciente presenta una denuncia en su contra acusándolo de violarla durante sus sesiones. Y para colmo de males, sus cuentas bancarias empiezan a desaparecer una a una, dejándolo en bancarrota.

Ricky se da a la tarea de descubrir la identidad de Rumplestiltskin, quien a todas luces no piensa tener piedad alguna, hurgando en los registros de su pasado, pero a medida que comienza a encontrar las primeras pistas (al parecer todo se relaciona con una antigua paciente que tuvo veinte años atrás y que nunca terminó su tratamiento), las cosas se vuelven más y más complicadas, convirtiendo el juego en una auténtica carrera contrarreloj… Y esto es solo el comienzo…

Con este libro me pasó algo muy curioso: lo comencé a leer hace muchos años, me arriesgaría a pensar que fue hace casi una década, y leí toda la primera mitad del libro, la cual comprende justamente la totalidad de la primera parte (Una carta amenazadora). El libro pertenecía a una de las bibliotecas públicas de la cuidad, y justo cuando llegué a ese punto y fui a renovar el préstamo, me informaron que alguien lo había reservado y que debía entregarlo. Mala fortuna. No tuve más opción que devolverlo, y por alguna razón el tiempo pasó y pasó, y la continuación del libro fue quedando postergada de manera indefinida…

Hace unos tres años tuve la suerte de ganar un concurso organizado por el Círculo de Lectores Colombia, y me hice acreedor a un premio de $200.000 pesos colombianos, canjeable por libros de la editorial. Al final fueron cinco los libros elegidos, y entre ellos llegó a mis manos El psicoanalista, de John Katzenbach, el cual escogí pensando justamente en terminarlo de una vez por todas. Pero el tiempo siguió pasando (con un bloqueo lector de por medio), hasta que en diciembre pasado finalmente sentí que era el momento.

La verdad es que me dio flojera releer de nuevo la primera mitad, por lo que me dediqué a releer algunos fragmentos y a pasar por encima las páginas para refrescar la memoria. No fue complicado, pues al final de la primera parte la historia experimenta un giro de ciento ochenta grados, por lo que al iniciar la segunda parte casi tienes la sensación de estar comenzando un nuevo relato.

Fue grato volver a retomar la historia de Ricky, y ya con este gran giro inyectarle un nuevo aire a la lectura, que en ese punto se torna bastante interesante. He visto buenas críticas de Katzenbach, pero este es el único libro que he leído de él. Me pareció un argumento interesante, la novela es atrapante y, dado el quid de la historia, durante toda la lectura quieres saber cómo va a terminar esta cacería del gato y el ratón, lo cual hace que sea difícil soltar el libro. La narración es ágil y amena. El único pero, tal vez, es que a veces la historia da muchas vueltas alrededor del personaje de Ricky, sus elucubraciones, sus suposiciones, lo que cree y lo que deja de creer… Es algo que por momentos hace que la lectura se ralentice.

Aparte de eso, es un libro que me gustó mucho. El esperado desenlace está a la altura de todo el desarrollo previo, y las últimas páginas sin duda dejan el listón muy alto. Muy recomendable.

:)



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