martes, 9 de agosto de 2011

El Hombre Menguante, de Richard Matheson


Scott Carey, un ciudadano normal y corriente, se percata un buen día que su estatura disminuye de modo progresivo. Impulsado por su enérgico temperamento, procura adaptarse a sus nuevas dimensiones. Su vida se convierte en una tragedia. Su esposa y su familia se convierten en gigantes inalcanzables y su gato en una peligrosa amenaza. Scott tiene que luchar para sobrevivir en un mundo de proporciones cada vez más gigantescas.

El Hombre Menguante, publicado en 1956, es una novela bastante curiosa e interesante. Algunos la consideran una novela de ciencia ficción, pero está más cercana al género fantástico, e incluso al terror.

Los motivos por los que Scott Carey comienza a menguar a una razón de 0,36 centímetros por día pasan a un segundo plano. Richard Matheson se centra principalmente en desarrollar el personaje de Carey, y lo hace de forma magistral, haciendo de El Hombre Menguante una novela muy humana por encima de cualquier otra clasificación.

Matheson se concentra en la figura de Carey, un hombre casado y padre de una hija pequeña, explorando los cambios que experimenta con cada etapa de su “enfermedad”, no sólo físicamente, sino también interiormente. Su miedo, su sufrimiento, su rabia, su impotencia y finalmente su aceptación, todas y cada una de esas sensaciones son descritas por el autor en una historia que bien podría haberse hecho lenta y pesada si no fuera por el hecho de que Matheson la desenvuelve en dos tiempos simultáneos: el presente del protagonista, en el que apenas mide poco menos de dos centímetros, y con menos de una semana de vida por delante antes de que suceda lo inevitable, y continuos flasbacks en los que vemos distintas etapas de todo lo que ha pasado en el último año y medio desde que comenzó a menguar misteriosamente.

Richard Matheson
Carey se refugia en el sótano de su casa, luego de que, con apenas 15 centímetros estatura, se viera perseguido y amenazado por el gato de la casa y posteriormente por un ave que revolotea a su alrededor, y es este el escenario principal de la novela. Allí pasará las últimas siete semanas de su existencia, en las que será protagonista de toda clase de hazañas de supervivencia, siempre bajo la sombra de su némesis, una viuda negra que amenaza constantemente su vida.

Matheson creó una historia bastante interesante, con un final sorprendente e inesperado que da mucho para pensar, y en la cual nos identificamos plenamente con el protagonista, justamente por la forma en que lo ha plasmado, centrándose en su humanidad y no en los porqués de lo que le ha sucedido.

La novela, también clasificada por Stephen King en su ensayo Danza Macabra como primordial en el género del terror, la devoré en un par de días, y la recomiendo sin ninguna duda.

Se adaptó por primera vez al cine en 1957, en una producción dirigida por Jack Arnold y con Grant Williams en el papel protagonista.

;)

4 comentarios:

alcorze dijo...

Esa edición de Bruguera es al misma que tengo yo. Creo que me la voy a leer uno de estos días.

MBosch dijo...

Yo ahora estoy con Soy Leyenda y me tiene bien enganchado. Me han entrado ganas de leer El hombre menguante, lo añado a mi lista de pendientes.

Sonix dijo...

Matheson es un maestro de la leche. ^^
A mí también me gustó mucho este libro, el protagonista vive todo tipo de situaciones curiosas. ^^
Lo que no he visto es la adaptación.
Besos!

Luther dijo...

Excelente reseña, George!!!
Es un libro genial, sin dudas. Aunque pensándolo bien, todo lo que hace Matheson es genial. Pongo la mano en la candela por cualquiera de sus libros.

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