domingo, 20 de julio de 2014

Rabia, de Stephen King (bajo el seudónimo de Richard Bachman)

“Un adolescente al borde de la locura toma veinticuatro rehenes en un colegio. Los intentos de encontrar una salida pacífica por parte del profesorado y la policía resultan vanos. Mientras, los jóvenes retenidos se contagian gradualmente del frenesí de violencia que les impone su captor. Cada palabra, cada acto, se convierten en descarnadas acusaciones contra un sistema de enseñanza corrupto y un modelo de familia basado en la hipocresía, que obligan a los jóvenes a reprimir sus sentimientos para convertirlos en carnaza de una sociedad que les devorará implacablemente…”

Entre 1977 y 1984 Stephen King publicó cinco novelas con el seudónimo de Richard Bachman. Según el escritor de Maine, hubo dos razones por las cuales terminaron desenmascarándolo: en primer lugar, porque los cuatro libros iniciales estaban dedicados a personas cercanas a él, y en segundo lugar, porque su nombre apareció en los formularios del registro de propiedad de uno de los libros.

Las razones que tuvo, si es que acaso un escritor debe exponer sus razones para publicar un libro, fueron el hecho de que King publicaba sus novelas a un ritmo un poco más acelerado de lo normal, debido a lo cual sus editores temían poder saturar el mercado con su nombre. Por otra parte, y a pesar de esto último, King realmente deseaba compartir esas otras novelas con el público, aunque fuera con otro nombre, por lo que, en sus propias palabras, «…era a Bachman a quien yo recurría cuando necesitaba desahogarme. Sin embargo, eso no explica por qué experimentaba la incesante necesidad de publicar lo que escribía aunque no precisara dinero.»

El supuesto Richard Bachman
Stephen King considera que sus novelas firmadas con seudónimo son sinceras: «Por lo menos, las escribí con el corazón, y con una energía que ahora sólo puedo imaginar en sueños.» Y añade, para terminar, que quizá habría publicado las cinco novelas con su propio nombre «si hubiera conocido un poco mejor el mundo editorial... Sólo las publiqué entonces (y permito que se reediten ahora) porque siguen siendo mis amigas.»

Curiosamente, hasta hubo una biografía ficticia de Richard Bachman, la cual nos dice que “nació en la ciudad de New York en los años 40. Después de graduarse en la secundaria, se unió a la Guardia Costera, y navegó con la marina mercante por aproximadamente diez años. Finalmente se instaló en la zona rural de New Hampshire, dividiendo su tiempo en escribir novelas y atender su pequeña granja. Él y su esposa, Claudia Inez (a quien está dedicada Thinner), tuvieron un solo hijo, que murió a la edad de seis años, ahogado en un pozo.”

Más tarde, cuando Stephen King quedó en evidencia, se dijo que Bachman había muerto de una extraña enfermedad llamada “cáncer de seudónimo”.

Rabia, cuyo título original era Getting It On, fue la primera de esta serie de novelas publicadas con seudónimo y, de hecho, fue escrita antes de Carrie, la novela con que debutó el escritor de Maine y cuyo éxito lo lanzó a la fama. Narra la historia de Charles Decker, un estudiante de secundaria con ciertos desórdenes mentales que un día, harto de un esquema social en el que se siente aprisionado, decide abrir fuego contra algunos profesores y secuestrar a sus propios compañeros en el salón de clase.

Primera edición en USA
Con esta pequeña descripción, es inevitable rememorar la cantidad de sucesos similares que han acaecido en escuelas de los Estados Unidos, algunos de los cuales se vieron íntimamente vinculados con la novela del escritor nacido en Maine. Desafortunadamente, Rabia terminó siendo culpada, de manera directa o indirecta, por algunas de las masacres, dado que en varios casos los victimarios dijeron haber leído la novela e, inclusive, un ejemplar de la misma fue hallado entre sus pertenencias.

Culpar a una obra literaria del comportamiento de un individuo resulta disparatado; las víctimas fatales seguramente habrían terminado igual con o sin libro. Pero al final el mismo King renegó de su obra y prohibió su distribución y reedición. Mucho se ha hablado del tema, y no son pocos los que opinan que la decisión de King era innecesaria, pero a fin de cuentas esto solo ha logrado que el interés por el libro aumente.

En este orden de ideas, para el coleccionista o Lector Constante del Maestro del Terror, Rabia resulta un ítem especialmente apetecido. En castellano (y es de suponer que en inglés también) la novela es realmente muy difícil de conseguir, y son muchos lectores los que al final se ven obligados a optar por leer la obra en alguna de las versiones digitales que pululan por la red. En castellano, hasta donde sé, solo existen cinco ediciones: dos editadas por la editorial Martínez Roca (una de las cuales, en tapa dura con sobrecubierta, tal vez sea la más difícil de todas); una de la colección pocket roja de Plaza & Janés; otra que hace parte de la colección española Orbis Fabbri, y una última reedición (que al día de hoy sigue sorprendiéndome que exista) a cargo de la editorial DeBolsillo, un sello de Random House Mondadori.






Yo, afortunadamente, tengo dos: uno de Debolsillo y uno de Martínez Roca. Este último lo ansié por años, pues se trata nada menos que de la primera edición en castellano. Al final terminó en mis manos de la manera menos esperada: como regalo en una fecha especial de alguien a quien adoro. ;)




Con estos antecedentes, es inevitable sentirse honrado de poder leer el libro en papel (y no en un insulso PDF ante la pantalla de un computador). En este caso fue una relectura, en la cual mi concepto del libro se mantuvo, llegando a la conclusión de que, sin duda, se trata de una excelente novela que da mucho para pensar.

Haciendo aparte todos los hechos funestos que siempre rodearon a la novela tras su publicación, a medida que uno avanza en la historia se da cuenta de que en realidad estamos ante una crítica dura y directa a la sociedad, a la hipocresía de un supuesto orden establecido que, en muchos casos, lo único que hace es reprimir a la juventud y hacerla más vulnerable aún, si cabe, a sus propios miedos. No es de extrañar que los propios compañeros de Decker terminen sumándose a su causa a medida que pasan las horas, mientras los alrededores del colegio se llenan de policías, medios de comunicación y un sinfín de curiosos ávidos de sangre.

Stephen King tenía unos veinticinco años cuando escribió esta historia, y es de sorprender la forma en que plasmó una situación que de otra manera habría resultado monótona y aburrida.

Charles Decker abre su corazón y expone a sus compañeros, en medio de retazos sueltos de los hechos más trascendentales de su vida, el porqué ha llegado a esa situación límite, a ese callejón sin salida, sin importarle en realidad otra cosa que no sea gritar bien alto al mundo su protesta contra lo establecido. A medida que pasa el tiempo, otros terminan relatando en voz alta sus propios miedos, sus temores, su incertidumbre ante un futuro que se abre ante ellos bajo la sombra de la presión que ejercen la escuela, el gobierno, la ley e incluso su propia familia. Llega un momento en que, de alguna manera, vemos en un espejo al adolescente que fuimos en el pasado, con sus respectivas dudas e inquietudes.

Al final el crescendo nos llevará a un desenlace inevitable, no sin antes lograr que nos cuestionemos las razones por las que, aún hoy en día, la sociedad cojea por innumerables puntos, y los jóvenes siguen siendo carnaza de un orden que no los trata como se merecen.

Sin lugar a dudas, una novela imprescindible en la obra del autor, y unas de las mejores publicadas bajo el seudónimo de Richard Bachman. 



4 comentarios:

Mauro Vargas dijo...

Me encantó el contexto histórico. Desconocía algunos detalles de la historia de este libro, como lo de la biografía de Bachman. Supongo que la habré leído en alguna parte y la olvidé, aunque es más probable que ni me hubiera dado por enterado. ¿Dónde la has leído? Me interesa, George.
Por lo demás, coincido con todo el trasfondo de esta novela, la crítica social y la plena identificación con la mente adolescente. La novela es buena, aunque después de que despertara tantas espectativas, me quedó faltando algo cuando la leí. Su fama la supera. Creo que gran parte del encanto de "Rabia" está en su dificultad para cpnseguirla y la sensación que ha causado.
¡Saludos!

alcorze dijo...

Para mi una de las mejores novelas de King sin duda. NUnca terminé de entender ese renegar de esta obra. Considero que no tiene nada que ver con cualquier suceso que haya podido tener en colegios de USA. A ver si va a resultar más peligroso leer un libro que tener un rifle y una pistola en casa.
Como siempre excelente reseña.
PD: sólo tengo una edición de esta novela pero es la de Martínez Roca ;)
Un abrazo.

✿ Belle ✿ dijo...

Genial post! No lo he leído aún! Con ganas !

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Fantástica reseña, George.
Leí «Rabia» hace un par de años, y me encantó. Es más, no la leí: ¡la devoré! Tiene un ritmo infernal.
¡Saludos!

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