martes, 17 de mayo de 2011

SOLO


SOLO




Apareció entre la multitud como un transeúnte más.
Olvidado, desarraigado, solo.
Eran poco más de las seis de la tarde de ayer, lunes 16, y yo estaba en el paradero del colectivo, en pleno centro de la ciudad, esperando a que arrancara y me llevara a casa. Entonces lo vi aparecer por la acera, dirigiéndose a ningún lugar, su patita trasera izquierda con una herida invisible que lo hacía encogerla protectoramente, produciéndole una cojera que apenas le permitía mantener el equilibrio.
Se vio atrapado por el batiburrillo de gente que andaba de aquí para allá en plena hora pico, afanados por llegar a sus casas. Lo noté desconcertado, asustado, desvalido, quizá esperando un alma caritativa que acudiera en su auxilio. Cambiaba de dirección una y otra vez, como un hombre de negocios que hace el mismo recorrido en su oficina, de aquí para allá, devanándose los sesos por algún problema financiero. Los peatones, indiferentes, pasaban por su lado sin dedicarle la más mínima atención, y el pequeño perrito volvía a cambiar de dirección, procurando, quizá, que no acabasen de herir su ya maltrecha pata.
Sólo pude observar impotente esta triste escena sin poder hacer nada al respecto. Sentí un terrible dolor en el corazón.
El afán de prestarle auxilio era incontenible: llevarlo a algún sitio, a mi casa tal vez, a una sociedad protectora de animales… Pero las obligaciones a veces no te permiten hacer todo lo que quisieras, ayudar a todos los que quisieras…
Este es un mundo triste.


La conmovedora escena duró apenas un minuto, al cabo del cual uno de los controladores de la ruta vio al perrito y lo ahuyentó con una palabra malsonante, haciéndose acreedor a una mirada llena de odio y rencor por mi parte. Antes de que pudiera comprobar la dirección que tomó el indefenso perrito, el colectivo arrancó.
Todo el recorrido tuve el corazón en un puño.
Quise bautizarlo en mis pensamientos, y lo puse Solo, como el personaje de Star Wars interpretado por Harrison Ford. Me pareció un nombre más acorde que cualquier otro. Suena gracioso y el origen del nombre es curioso, pero me gusta.
¿Adónde está Solo?, me pregunto todavía.
Aún buscando una persona de buen corazón que lo auxilie. Vagando otro día más por las despiadadas calles de la jungla de cemento. Solo. Solo.  
Qué mundo triste este. A veces se pregunta uno si existe Dios. Y de ser así, por qué permite que la tristeza y el dolor deambulen a su capricho por cada rincón del planeta que habitan sus hijos.
¿Encontrará Solo alguien que le cure su patita, que lo cuide y le dé el amor que nadie ha querido brindarle? ¿O seguirá vagando por las calles con su patita herida hasta morir solo en un rincón apartado de la ciudad?
De ser así, ¿tendrá ese Dios un lugar para él una vez parta de este mundo?
Porque puede que Solo no piense ni razone, pero sí acusa sentimientos y sufre su dolor. Su inteligencia y alegría casi podría palparse en el brillo de sus ojos si alguien le prestara atención y le brindara su cariño. Así que ¿no existirá aunque sea un minúsculo ser incorpóreo que habita dentro de su pequeño y fatigado cuerpo físico? ¿No merecerá ese pequeño ser un descanso luego de tantas penurias en su paso por el mundo?
¿No es ese pequeño ser desvalido un espejo de nuestra propia y a veces desesperanzada tristeza?


Solo me dejó afligido y pensativo. Abatido. Verlo deambular de aquí para allá, en medio del inclemente gentío, con su maltrecha patita rota y encogida, cojeando frágilmente sin destino, hacía que se te rompiera el corazón. Aun ahora siento que se me anegan los ojos mientras escribo estas líneas, y me pregunto una vez más dónde estará en este momento…
¿Podrá ser que encuentre su pequeña luz de esperanza?
Eso espero.
Quizá encuentre a un ser humano solitario y caído en desgracia, que también vague por las calles en busca de un amigo.
Eso espero.
Que la pequeña vida de Solo tenga un final feliz.
Eso espero…



Fotografía de: Francisca Ulloa



4 comentarios:

Sonix dijo...

Es difícil a veces ver a un animal y no ayudarle... puede que otro día lleves más tiempo y se acerque a ti. Quizás ese día no tengas nada que te impida echarle una mano, pero es verdad que la vida no siempre nos deja hacer lo que nos gustaría. Una pena, pero espero que Solo encuentre alguien que le cuide. Si no vuelves a verle, habrá que pensar que ha sido así. ;D

Anónimo dijo...

Contra todo pronóstico, hay en el mundo gente como tú que verá a Solo solo y herido y querrá ayudarlo. O quizá solo es un deseo, y la gente es tan egoísta e insensible como realmente creo.
Suerte a Solo, en este mundo, la necesitará.

Sergio Iozzia dijo...

Soy de esos que agarran a los animales de la calle (gatos en general) me da mucha pena ver a los pobres bichos con cara de desesperación, y cuando estoy en una plaza siempre guardo un pedazo de mi almuerzo o merienda para darle a algún bichejo que se me acerque. Más de eso no se puede hacer.

Calavera dijo...

Espero que Solo haya encontrado a un dueño cariñoso... :')

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