martes, 19 de julio de 2011

Misery, de Stephen King

Paul Sheldon es un escritor que sufre un grave accidente y recobra el conocimiento en una apartada casa en la que vive una misteriosa mujer, corpulenta y de extraño carácter. Se trata de una antigua enfermera, involucrada en varias muertes misteriosas ocurridas en diversos hospitales. Fanática de un personaje de una serie de libros que él ha decidido deja de escribir, está dispuesto a hacer todo lo necesario para "convencerlo" de que retome la escritura. Esta mujer es capaz de los mayores horrores, y Paul, con las piernas rotas y entre terribles dolores, tendrá que luchar por su vida. Un relato obsesivo y aterrador, que solo Stephen King podía ofrecernos.

Con esta novela, Stephen King comprueba una vez más que no necesita de ningún elemento sobrenatural para crear una buena historia de terror. Es de maravillarse la forma en que el escritor de Maine crea una novela sumamente atrapante con apenas dos personajes en una casa. Poco después, incluso, llevaría a cabo la arriesgada empresa de escribir una novela (El Juego de Gerald) con prácticamente una sola protagonista (Jessie Burlingame)…

Primera edición en inglés,
editada por Viking
Misery, publicada en 1987, es una novela de terror psicológico en la que a lo largo de casi cuatrocientos páginas nos metemos en los zapatos de Paul Sheldon, un escritor conocido principalmente por una saga de novelas románticas que justamente le dan título a la novela de King, y que ha decidido “destetarse” de la serie para volver a lo que él mismo considera su aspecto serio en la literatura (por más que la crítica —y su agente— no esté de acuerdo).

Hospedado en una cabaña en Colorado, recién acaba su nueva novela (Automóviles Veloces) Paul parte hacia el oeste con una sensación de plenitud que lo lleva peligrosamente a desoír los avisos de tormenta que emite la radio, adentrándose en unas carreteras llenas de nieve que muy pronto desencadenarán lo inevitable: Sheldon sufre un aparatoso accidente que casi le cuesta la vida. Para su suerte (?), es salvado por Annie Wilkes, su autoproclamada fan número uno, que lo llevará a su propia casa y le dispensará muy amablemente los cuidados necesarios para su recuperación.

Muy pronto, Wilkes demostrará estar bastante perturbada y Sheldon se verá obligado a escribir una nueva novela de Misery, la obra preferida de Annie, luego de que esta sucumba de locura y muestre su verdadera personalidad al enterarse de que Misery Chastain, la protagonista de la obra, ha muerto en la última entrega recién publicada de la saga...

De ahí en adelante, la tensión y el horror de su cautiverio irán en aumento...

Uno de mis tesoros más preciados:
Una edición alemana de Misery editada
por Heyne, con una portada espectacular. :)
Misery se adaptó a la gran pantalla tres años después por el director Rob Reiner, protagonizada por la gran Kathy Bates (en un papel que le mereció el Oscar a Mejor Actriz) y por James Caan, en una interpretación que, en palabras del propio King, deja mucho que desear. La película fue un rotundo éxito, y aún hoy es considerada un clásico del cine de terror, no obstante lo cual, en mi opinión, no refleja uno de los aspectos más interesantes de la novela: El Retorno de Misery, la novela ficticia que Annie obliga a escribir a Paul. En la última entrega de la saga romántica de Sheldon, la protagonista muere, así que el escritor se ve entre la espada y la pared para traerla de vuelta. Paul escribe un primer borrador que contradice el final del último libro, y Annie se lo hace saber de forma no muy amistosa. Paul le da vueltas en la cabeza y lo que sale luego, la segunda versión de El Retorno de Misery (una de las partes que más me gusta de la historia), bien podría haber salido de una de las novelas más terroríficas del propio Stephen King.

Misery es un acierto desde todo punto de vista: es una historia sencilla, atrapante, sumamente inquietante y que, a pesar de contar con sólo dos personajes, en ningún momento se hace densa o pesada. Y como si fuera poco, le tapa la boca a los críticos que lo atacan constantemente con una historia que no contiene eventos sobrenaturales ni monstruos de ninguna clase..., al menos no como los solemos ver en el género...

;)

lunes, 18 de julio de 2011

DIARIO DE UN MUERTO / Capítulo XI


Los Renegados presentan:

DIARIO DE UN MUERTO
Capítulo XI

Escrito por: George Valencia (Calavera)





19 de junio de 2011

Es el momento.
Es hora de que llegue la acción.
A decir verdad, una gran parte de mí desearía que todo volviese a la normalidad, que las sorpresas terminasen. Esta tensa calma me tiene cada vez más desesperado, me causa desasosiego y un sentimiento de incertidumbre nada agradable.
Si nos ponemos a pensarlo detenidamente, resulta bastante irónico que justo cuando conocí a personas a las que puedo llamar sin lugar a dudas “amigos”, justo cuando dejé atrás esa tranquila aunque amarga soledad, cuando mi situación actual ha tomado una forma peculiarmente semejante a la vida, justo ahora, repito, mi pasado, el mismo que pensé que había dejado bien enterrado, ha vuelto ahora como un zombi vengativo dispuesto a devorar mi apacible “vida en muerte”.
Tiene su lado bueno, es cierto, porque no me hubiera gustado enfrentarme a todo este embrollo solo. Pero no hay duda de que todo este asunto está revestido de una singular ironía.
Así que, como digo, esta espera está comenzando a minar mis nervios. Sé que tendremos que hacer algo, para bien o para mal, así que si no lo hacemos ahora, al final voy a sufrir un colapso nervioso. Además, tengo la corazonada de que si no somos nosotros los que damos el primer paso, será ese bastardo el que terminará dando con nuestro paradero. Y de ser así, si es él el que nos encuentra primero, contándonos cosas y recordando otras como niños en un campamento, y sin mover un dedo, seremos presa fácil.
Es el momento.


20 de junio de 2011

En la tarde de ayer, como si algún ser omnipresente hubiese leído lo que escribí por la mañana, los engranajes que mueven esta extraña maquinaria dieron un nuevo giro inesperado…


Valeria ha hecho buenas migas con Curru, así que ahora no sólo no sale de mi casa, sino que se ha mudado a ella. Bueno, no a mi casa, sino a nuestra casa. Tengo que estarme recordando constantemente que ahora no sólo es mi hogar, sino también de María y su esposo. La verdad, las cosas han salido bien. Nos la llevamos muy bien todos, sobre todo las chicas, que no paran de hablar en todo el día. Eso ha sido el remedio para las frecuentes desapariciones de Valeria. En cierto modo, siento celos por ello. Pero bueno, las mujeres se entienden entre sí, tienen su propio lenguaje privado y, por mucho que George y yo fuésemos sus amigos, desde ningún punto de vista se compara tener una confidente femenina para contarle sus cosas que tener a un par de muertos pelotudos para hacerlo.
Así que Valeria se pasa todas las tardes hablando con Curru de mil historias diferentes. Las escucho desde el living riendo y parloteando sin cesar.
George también pasa más seguido por aquí.
Viéndolo bien, la anteriormente silenciosa y apacible casa, se está pareciendo cada vez más a una bulliciosa pensión para muertos desempleados.


A eso de las cuatro de la tarde, con el sol dirigiéndose perezosamente al horizonte, George llegó en su Mustang. Por los parlantes del auto salían los acordes de un tema de los Gunners. Pudiste haber sido mía, cantaba Axl a voz en cuello.
Yo estaba en el porche, dormitando, arrullado por las voces de las chicas que salían por la ventana de la cocina. Había almorzado hacía un rato, y estar confortablemente ahíto, sumado al calor de la tarde y la apacible brisa, había hecho que me invadiera un agradable sopor… Hasta que llegó George atronando en la tarde con algo de heavy metal, por supuesto.
Se quedó un par de minutos sin bajar del auto, esperando a que terminara el tema y sacudiendo su cabeza mientras tocaba una guitarra imaginaria. No pude evitar sonreír. A pesar de toda la locura de las últimas semanas, él siempre encontraba el momento para olvidarse de todo y dejar que la música hiciera el resto.
Terminada la canción, apagó el pasa cintas y se apeó.
Se encaminó hacia la casa saludando con la mano, y entonces una extraña expresión asomó a su rostro. Fue sólo por un instante ínfimo, pero la noté a la perfección. Algo pasó por su cabeza, y aunque no sabría decirlo con certeza en ese momento, estuve seguro de que algo se traía entre manos.
Aunque trató de disimularlo bien, muy pronto noté que su actitud había cambiado; estaba distraído.
—Hola, George —saludé.
Él estaba mirando el vacío, completamente absorto.
—Hola, viejo Alan —respondió luego de un momento.
—¿Pasa algo? —pregunté inquieto. No me gustaba verlo así. En otra persona sería algo normal esos lapsus de introspección, pero en alguien que por lo general habla hasta por los codos la cosa se teñía de un tinte bastante perturbador.
—¿Qué?
—¡Que si pasa algo, George! Tienes una cara de lelo muy desagradable.
—Mmm… No, no pasa nada. Es sólo que…
—¿Es sólo que qué?
Me miró un momento, o más bien me traspasó con la mirada. Resultaba claro que su mente estaba en otra parte.
—Espérame aquí, Alan. Ya vengo.
—¡Pero si acabas de llegar! ¿Adónde vas?
—No tardo. Sólo hazme caso y quédate donde estás.
—¡Como diga el señor, entonces! —exclamé cada vez más confuso, mientras veía cómo volvía al auto y regresaba por donde había venido.
Curru y Valeria siguieron su infinita charla, al parecer ajenas a la pequeña conversación que se acababa de llevar a cabo afuera.
Me quedé desconcertado, sin saber muy bien qué hacer. No obstante, al final decidí hacerle caso a George y permanecí en el porche, disfrutando de la agradable tarde. El sonido de las ramas de los árboles mecidas por el viento se sumó al apacible murmullo de las voces de las chicas, conjugándose en arrullo adormecedor. A pesar de la intranquilidad de los últimos días, a la constante incertidumbre que me ha invadido, no pude menos que disfrutar de la tarde. Que se fueran todos al orto. Alan Santos quería darse una siesta y olvidarse de todo.
Muy pronto me quedé dormido…

viernes, 15 de julio de 2011

Harry´s Law



Últimamente, por causas personales que no vienen al caso, he tenido un poco descuidado el blog. :( Tengo pendiente la reseña de Misery, de Stephen King, que terminé de releer esta semana, uno que otro meme y varias entradas que tenía planeado escribir.

La verdad es que me ha quedado poco tiempo, a pesar de que estoy sin trabajo, y no he tenido cabeza para hacer las cosas que me gustan, una de las cuales es, por supuesto, tener frecuentemente actualizado el blog con temas interesantes.

Pero bueno…, ya habrá tiempo. :)

Mientras tanto, más que recomendarla (pues no sé mucho del tema), quisiera llamar la atención sobre la nueva serie que se estrenará en Warner Channel el próximo lunes 18 de julio. Y es que es justamente la grandiosa Kathy Bates, la protagonista de la adaptación cinematográfica de Misery (el libro que estuve releyendo estos días), la estrella de Harry´s Law, una serie que por lo que he visto pinta muy bien. :D

Kathy Bates se ganó hace mucho el respeto de los fanáticos de Stephen King por su papel en Misery (Rob Reiner, 1990), donde interpreta a la maniática Annie Wilkes (papel que le mereció un Oscar a Mejor Actriz), y por su intachable actuación en Dolores Claiborne (Taylor Hackford, 1995), basada en la novela del mismo nombre. Pues bien, ver una nueva serie de televisión protagonizada por esta excelente actriz que ya encarnó a dos de los personajes más emblemáticos del Maestro del Terror no deja de tener su atractivo, sobre todo al ver que Kathy Bates, por lo que he visto en lo promos, parece estar poniendo algo de Annie Wilkes en el personaje!!!! XD

He aquí la presentación que nos ofrece Warner Channel de Harry´s Law, una serie que al parecer ya fue estrenada anteriormente por NBC:

Kathy Bates como Annie Wilkes en Misery
Una abogada se dedicará a salvar a dudosos inocentes, siempre con un humor muy particular.

Warner Channel presenta el estreno de la nueva comedia dramática Harry's Law, que podrá verse a partir del 18 de julio, todos los lunes a las 21.00.

Creada por el ganador del Emmy® David E. Kelly (Chicago Hope, Ally McBeal, The Practice, L.A. Law y Boston Legal) y protagonizada por la ganadora del Oscar® y del Golden Globe® Kathy Bates (Misery, Las confesiones del señor Smith, Titanic) narra la historia de Harriet "Harry" Korn, una exitosa abogada de patentes que ha perdido la motivación y que para colmo de males es despedida del estudio para el que trabajaba.

La acción comienza cuando varios sucesos conducen a "Harry" a conocer gente clave y el lugar ideal para instalar su propio bufete. El problema es que su nueva oficina es también ¡una zapatería!, y está ubicada en un barrio donde abundan criminales. Pero para hacer sus primeras armas en esta nueva etapa de su carrera, tendrá la ayuda de un poco ortodoxo colega y de personas que le harán ver que las cosas siempre pasan por algo, y que ella también puede ser una buena litigadora en casos penales.

Junto a Harriet está Adam Branch (Nathan Corddry, The Pacific, 30 Rock, The Ugly Truth), un joven abogado que con métodos poco ortodoxos, mucha estrategia y humor se enfrenta a los casos más complicados. Jenna Backstrom (Brittany Snow, Gossip Girl, Hairspray) es la asistente de "Harry", su brazo derecho y siempre está dispuesta a ayudarle, incluso fuera del trabajo. Además, es la responsable de vender los zapatos en el bufete. Malcom Davies (Aml Ameen, Kidulthood, The Bill) es sin duda el gran responsable del nuevo destino de "Harry": si él no hubiese elegido suicidarse desde un edificio, ella estaría quién sabe dónde.

En el episodio Pilot, el lunes 18 de julio, "Harry" conocerá bruscamente a Malcom y a Adam, mientras se instala en su nueva oficina y comienza con sus primeros juicios en la Corte.

Harry's Law, a partir de 18 de julio, todos los lunes a las 21.00 en la pantalla de Warner Channel.


Bueno, creo que le daré la oportunidad a esta serie el próximo lunes a ver qué tal está. Si me gusta, no está nada mal el horario: justo antes del horario en que se emitió la primera (y espero que la segunda también) temporada de The Walking Dead.

;)

lunes, 11 de julio de 2011

DIARIO DE UN MUERTO / Capítulo X


Los Renegados presentan:

DIARIO DE UN MUERTO
Capítulo X

Escrito por: Adrián Granatto





12 de junio de 2011

No estoy acostumbrado a escribir tanto.
Verdaderamente estos días pasados han trascurrido en un frenesí de letras que me ha dejado exhausto, así que luego de un merecido descanso para mi mano, hoy retomo este diario para volcar las novedades recientes.
De Valeria no tengo noticias. No me preocupo por eso. El que sí me preocupa es George. Todavía no le conté lo del sueño (o recuerdo, ya no sé como llamarlo) y sé que le va a interesar, pero lo noto raro y me preocupa. Capaz son sólo ideas mías y la cosa pasa por otro lado; después de todo, no conozco a George tan bien y tal vez esos raptos de introspección en él son cosa normal.
Preferí dejarlo con sus cuitas, así que ayer salí de casa dispuesto a despejar la cabeza, pero no más cerré la puerta me encontré con un Sedán verde estacionado frente a la casa. En la puerta del conductor se leía:

INMOBILIARIA DE LOS ALTOS
DANNETTO & HNOS
PRIMERA EN VENTAS

 Y en la luneta trasera llevaba una calcomanía que decía:

LOS ALTOS
UN BUEN LUGAR PARA VIVIR LA VIDA

Y la muerte, pensé. Es un buen slogan.
Del auto bajó una mujer muy atildada vestida con falda, saco y el pelo recogido en un tirante rodete. En la mano traía una carpeta. Cerró la puerta y se apoyó en ella. Miró su reloj y luego el camino. Resopló y cambió el peso de su cuerpo de una pierna a la otra.
Estaba claro que tendría que hacer mi acto fantasmal antes de marcharme, porque si no corría el riesgo de quedarme sin casa.
La mujer volvió a resoplar y comenzó un leve taconeo. No creo que fuera consciente de ello. Parecía como si de pronto hubiera sido poseída por el espíritu de una bailadora de flamenco.
Volvió a mirar el reloj y, al levantar la vista hacia el camino, vio venir un auto. Era viejo y llevaba el paragolpes delantero sostenido por alambres. La patente había pasado a mejor vida, vaya uno a saber en cuál de los tantos caminos recorridos.
Un hombre de edad bajó del vehículo con dificultad y estrechó la mano de la mujer que ahora sonreía de forma ladina. Mientras el hombre se disculpaba por la tardanza, abrió la puerta trasera y sacó una silla de ruedas. La desplegó delante de él, le puso los seguros, y la llevó rodando hasta la puerta del acompañante. Ayudó con delicadeza a una anciana a trasladarse a la silla y, lentamente, recorrieron los tres el camino de piedras que conducía a la casa.
La mujer de la silla llevaba un pañuelo en la cabeza, de donde sobresalían mechones de cabello blanco, y una manta cubriéndole las piernas. Una de sus manos descansaba en su regazo, mientras que la otra se posaba sobre la diestra del hombre que empujaba la silla. El anciano continuamente se acercaba al oído de la mujer y le susurraba. Ella sonreía y asentía con la cabeza.
Automáticamente empaticé con la pareja de viejitos y me sentí una basura por tener que echarlos, pero no quedaba otra. Conseguir casa en Los Altos es complicado, a menos que tomes una casa abandonada como George; pero siempre me gustó el confort y no iba a dejar que una pareja de ancianos, por más bien que me cayeran, me arrebataran ésta que estaba bastante bien.
Llegaron al umbral y la mujer sacó una llave del bolsillo del saco. La introdujo en la cerradura y se sorprendió cuando notó que la puerta estaba abierta.
—Debieron ser los de la limpieza —mintió—. Todas las semanas pasan para quitarle el polvo a las propiedades que tenemos en venta. No se dan ustedes una idea de la cantidad de suciedad que acumula una vivienda deshabitada. Es increíble.
Entraron a la casa y yo con ellos. Recorrieron la planta baja y, al llegar a las escaleras, el hombre se arrodilló frente a su mujer, ocultando una mueca de dolor.
—Voy a arriba unos minutos, mi vida. ¿Vas a estar bien?
Ella le acomodó el pelo en un gesto lleno de ternura.
—Claro. Pero no tardes.
El hombre le besó las manos y subió las escaleras acompañado de la mujer de la inmobiliaria.
Fui tras ellos para comenzar con el espectáculo, cuando la anciana de la silla dijo en voz baja:
—No me deje sola, muchacho. Venga y hágame compañía. Y, mientras tanto, me cuenta cómo es el asunto de ese lado.


Me quedé patitieso al oír a la mujer y sentí cómo la mandíbula me caía laxa hasta el ombligo. Ella soltó una carcajada.
El viejito se asomó por la barandilla.
—¿Pasa algo, Curru? —preguntó preocupado.
—No, nada, mi amor —dijo la mujer todavía riendo—. Me acordé de algo gracioso, nada más que eso.
El hombre se quedó unos segundos más observándola, supuse que preguntándose si debía bajar o no, y al final volvió con la profesional de la inmobiliaria.
Mientras tanto, yo seguía en los primeros escalones, estático y sin saber qué hacer.
—Vamos, muchacho, no sea tonto y acérquese. Me va a hacer hablar alto y mi esposo va a creer que estoy loca en serio.
—¿Puede verme? —logré decir mientras me acercaba.
—Bueh… —dijo ella revoleando los ojos—. Tal parece uno pierde la inteligencia cuando pasa para el otro lado. Me imaginaba cualquier cosa, menos eso. ¡Y claro que puede verlo, hombre! ¿O usted cree que de verdad estoy loca y hablo sola?
—Es que pensé que éramos invisibles para ustedes —traté de defenderme.
—Y lo son, no se preocupe por eso, muchacho. Yo comencé a verlos hace ocho meses, cuando enfermé. Supongo que eso tendrá algo que ver. Lo digo por lo de la cercanía con la muerte y todo el blablabla. El médico me dio seis meses. —Hizo un silencio y luego repitió—: Seis meses. Ya llevo ocho, lo que significa que ese matasanos no sabía un carajo de nada.
—Ajá —dije yo.
—¿Esta es su casa? Muy linda, acogedora. Me gusta. ¿Le molestaría si nos quedáramos? Mi marido quiere que mis últimos momentos sean al aire libre, con el verde, los árboles y los pajaritos. Yo no le quiero cagar la ilusión, le soy sincera. Me da lástima verlo así. No sé qué va a ser de él cuando yo me vaya…
»Pero a mí el verde como que me repele, ¿vio? A mí deme el cemento de la ciudad y el sonido del tránsito. Llego a oír el piar de un pajarito y le juro que lo bajo de un hondazo. Lo que pasa es que me da cosa contradecirlo y lo dejo que haga.
—Ajá —volví a repetir.
—La primera vez que vi a uno de ustedes me cagué en las patas. Estábamos en la calle, paseando. Yo en esos momentos podía caminar; poco, pero podía. Y vi venir a un hombre que observaba la numeración de las casas. Pensé que buscaba una dirección. Pero al acercarnos noté que estaba pálido, casi blanco, y me detuve a preguntarle si estaba bien. Mi marido frunció el ceño y miró para todos lados. Yo seguía preguntándole al paisano éste, que me miraba con los ojos bien abiertos y más pálido que un cirio de semana santa, si necesitaba algo, si se sentía mal. “Vamos, Curru”, lo oía decir a mi marido mientras me tironeaba del brazo, “Vamos que hace frío”. “Pero el pobre hombre…”, dije yo. “¿Qué hombre?”, se detuvo en seco mi marido volviendo a mirar alrededor. “El hombre, Beto, el que está allí”. Señalé con el dedo por detrás de nosotros. El hombre estaba a no más de dos metros de distancia, pero Beto parecía no verlo…
»Después empecé a encontrármelos por todos lados. Ya empezaba a parecerme al nene de la película, ese que decía que veía gente muerta.
»La cuestión es que yo soy muy dada y empecé a hablar con ellos de la misma forma como hablo con usted, y mi marido empezó a creer que deliraba. Consultó con el boludo ese de los seis meses y éste le dijo que hablar incoherencias era parte de la enfermedad, que era uno de los tantos síntomas. Ahí fue cuando habló de la internación. Le juro, muchacho, que se me frunció el culo al escucharlo decir eso. ¿Yo internada y a merced de ese inconsciente? ¡Ni en pedo! Empecé a temblar y mi marido se avivó al toque. Le dio las gracias al medicucho y, desde ese momento, se le puso en la cabeza lo de llevarme a vivir mis últimos días en las afueras de la ciudad.
—Ajá.
—¿Teniendo un idioma tan rico en expresiones, muchacho, y a usted lo único que le sale decir continuamente es “Ajá”?
—Es que estoy sorprendido —dije—. No me esperaba esto.
—Esto puede llegar a ser interesante —dijo la mujer, sonriendo. La cara se le iluminaba al hacerlo—. Mi marido necesita ir seguido a la ciudad, cosas de negocios, y podríamos usar ese tiempo para conversar. La idea de él era ponerme una dama de compañía para que me cuide, pero yo sé cuidarme bastante bien sola. —Me miró fijamente—. Entonces, ¿qué le parece? ¿Le gustaría pasar algunos momentos conmigo? Así como hablo hasta por los codos, también soy muy buena escuchando.
Abrí la boca para decir que no, pero lo que salió fue:
—Sería un honor, bella dama.
Ella se rió teniendo la precaución de taparse la boca.
—No sea tan lisonjero con esta anciana, muchacho. Guarde los piropos para señoritas más jóvenes.
Luego estiró su mano y yo se la tomé entre las mías. La sentí cálida y deseé un abrazo. ¿Cuánto hace que no siento el calor humano de un abrazo? Mucho tiempo, lamentablemente.
—Me llamo María Dorrego —se presentó—, pero mis amigos me dicen Curru.
—Encantado, María. Yo soy Alan, Alan Santos.
El marido de María y la mujer de la inmobiliaria bajaron las escaleras. Ella le mostraba algo en la carpeta y él asentía seriamente. Al llegar junto a su esposa, volvió a arrodillarse frente a ella.
—Arriba no es la gran cosa —dijo él—. Tres habitaciones y un baño. Tenemos todo lo necesario para nosotros aquí abajo. Sólo necesito saber si te gusta la casa.
Ella le besó la frente, me echó una mirada fugaz, y respondió:
—Claro que sí, mi vida. Me encanta.

lunes, 4 de julio de 2011

DIARIO DE UN MUERTO / Capítulo IX


Los Renegados presentan:

DIARIO DE UN MUERTO
Capítulo IX

Escrito por: George Valencia (Calavera)




9 de junio de 2011

Estos últimos días han sido vertiginosos.
Apenas he tenido tiempo para dejar constancia en mi Diario, en el cual las entradas se han vuelto cada vez más extensas, de todo lo que se habló en la noche del pasado lunes 6 de junio. Fueron tantas las cosas que descubrimos, tantas las que recordamos, que a veces me resulta imposible ordenar todos mis pensamientos. Y por si eso fuera poco, una idea ha llevado a la otra y he terminado rememorando hechos que sucedieron hace más de cuatro años, por lo que a veces ni siquiera sé qué es lo que quiero contar cuando me siento a escribir estas líneas, que sirven tanto como vía de escape que como lienzo en el cual armar el descabellado rompecabezas en que se ha convertido todo esto.
Una parte de mí está hasta la coronilla del maldito Carvajal. En algunas ocasiones siento que si tengo que escribir una vez más ese apellido voy a terminar volviéndome loco. Bueno, aún más loco de lo que estoy.
No obstante, en los últimos días he descubierto que es imposible huir de tu destino. ¡Si hasta después de muerto no he podido zafarme! Así que por mucho que quiera, no puedo escapar de él…


En tácito acuerdo, George, Valeria y yo nos hemos tomado un pequeño descanso para digerir esa avalancha de información en que se convirtió la noche del lunes. George ha pasado un par de veces a saludar y ver cómo estoy, pero ni siquiera se ha tomado la molestia de invitarme al Zaguán a tomar algo ni a convidarme a dar una vuelta en su Mustang. Supongo que no sólo lo hace con el fin de darme un poco de espacio para pensar las cosas, sino que él también necesita estar a solas para meditar y, quizá, para decidir qué es lo que debemos hacer a continuación, cuál debería ser nuestro próximo paso.
Yo, la verdad, he gastado mi tiempo en descansar y escribir. Necesité dos días para narrar todo lo que sucedió el lunes y, como dije, una cosa ha llevado a la otra y he terminado recordando lo que pasó en la jornada en que viajé a Soledad en compañía de Vargas y Coppola, dos de los gamberros de Carvajal. Una parte de mí se sorprendió al descubrir que recordaba con total nitidez todo lo sucedido ese día, y creo que fue justamente el hecho de rememorar esa jornada, y lo que acaeció en ella, el detonante o el estimulante que indujo de alguna manera el sueño que tuve esa noche.
Pero no sólo eso.
Para mi sorpresa, el mismo sueño se ha repetido en la noche del martes y en la de ayer miércoles, como si algún ser superior insistiese en su importancia. O tal vez ha sido el loco de George el que terminó sugestionándome…
El caso es que por fin tengo la respuesta que tanto me ha estado exigiendo y, ya que estamos, he de admitir que la misma reviste una singular trascendencia. Así, gracias a este sueño, ese episodio de mi niñez no sólo ha desvelado la duda que carcome a George, sino que consigue desembrollar parte de la madeja que forma esta historia.


Digamos que el recurrente sueño de las últimas tres noches contiene varios elementos significativos (¡Vaya! Eso sonó muy sesudo). Tanto, que la primera vez, cuando desperté en la madrugada del martes, no pude evitar sentirme bastante perturbado. No mojé la cama, pero casi, y no precisamente con el vaso de agua que dejo en la cómoda de al lado por si despierto con sed a medianoche.
Estuve un buen rato despierto, nuevamente mirando el techo, meditando. Y el hecho de que el sueño se haya repetido en las últimas dos noches sólo ha logrado incrementar mi desazón. Una desazón soportable, a decir verdad, pues ahora recuerdo perfectamente lo que pasó, cómo me hice la cicatriz que tengo en la palma de la mano izquierda.


Ya dije en alguna parte del Diario que mi padre trabajó para Carvajal durante un buen tiempo. Era conductor. A veces trasportaba a sus hombres, pero sobre todo le tocaba transportar mercancía, el contenido de la cual siempre lo tuvo sin cuidado. Nunca le interesó saberlo; el viejo era bastante discreto. Un buen tipo mi viejo, como dice la canción de Piero. Lo recuerdo con mucha nostalgia. Y fue precisamente su personalidad, su honestidad y discreción, la que hizo que se ganara la estima de Carvajal. A éste le gustaba conversar con mi viejo, que era bastante bueno para escuchar, aunque a veces lo único que hacía era asentir una y otra vez. Carvajal se sinceraba con mi padre, y luego, sin que me padre aportase gran cosa, afirmaba que por eso era que le gustaba hablar con el viejo Santos, porque él sí que lo entendía. Curioso, ¿no?
El caso es que después de un tiempo comenzó a invitar a mi viejo a pasar de cuando en cuando un fin de semana en una de sus haciendas. La mayoría de esas reuniones eran para Carvajal y sus hombres. Juergas de todo un fin de semana en las que la comida, el licor y las mujeres estaban a la orden del día. No obstante, tampoco fueron pocas las veces en que organizó reuniones familiares.
Pues bien, resumiendo un poco, fue justamente en una de dichas reuniones en la que conocí a Julián David Carvajal, su hijo.
Yo tenía unos diez años en ese entonces, si mal no recuerdo, y él tenía uno menos. Hicimos buenas migas desde un comienzo. Éramos el terror de las sirvientas y del personal doméstico de Carvajal, pues jugábamos, corríamos y hacíamos de las nuestras por toda la propiedad. Y como él era el hijo del jefe, nadie nos decía nada. ¡Ay de quien se metiera con Juliancito!
Qué buenos tiempos aquellos. Era un buen chico el Flaco. Yo le decía así porque era delgado como un espagueti. No engordaba ni a palos. Bueno, yo tampoco he sido muy gordo que digamos, pero él sí que se llevaba el premio.
Con el tiempo nos volvimos inseparables y yo anhelaba con ansias esos fines de semana en la hacienda de su padre.
Luego, por iniciativa del propio Carvajal, y al ver que nosotros nos la llevábamos tan bien, Julián comenzó a venir a Los Altos de vez en cuando. Se quedaba dos o tres días y lo pasábamos en grande. Por lo general nos íbamos para el bosque; inventábamos mil aventuras distintas. Ya saben, uno de chico se entretiene con cualquier pelotudez, y de la más pequeña idea arma toda una expedición. Más todavía tratándose de un bosque tan frondoso como el ubicado al este de Los Altos.
Sí, hacen bien al suponer que es el mismo bosque en el que está ubicado el famoso claro.
La casa en la que vivíamos por ese entonces quedaba cerca de allí. No tanto como en la que vivo ahora, pero sí distaba apenas unos quince minutos en coche. Y como dije, partíamos desde temprano para el bosque y nos quedábamos hasta bien entrada la tarde jugando a mil cosas diferentes. En un par de ocasiones mi viejo nos acompañó y ahí sí la excursión se tomaba hasta dos y tres días, en los cuales acampábamos bosque adentro a la luz de la hoguera, íbamos de pesca al Lago Alto o escalábamos el Pico del Lobo, la montaña más empinada de todo la cadena montañosa que se extiende al este de Los Altos.


viernes, 1 de julio de 2011

Google Analytics / Junio de 2011

¡Hola a tod@s! :D

Con esta entrada doy comienzo a mis Google Analytics, una herramienta que he visto ya en varios blogs amigos y que, como cada vez me gustaba más y no quería quedarme atrás, Sonix, del blog Sonia Unleashed, ha tenido la amabilidad de enseñarme a utilizar. :)

La herramienta empezó su funcionamiento en El Blog de Calavera desde comienzos de junio, así que ya ha habido tiempo suficiente para que arrojara muchos y variados resultados. Google Analytics sirve para tener un informe completo del tráfico de tu página web, relacionando todo tipo de resultados con gráficos, porcentajes y detalladas estadísticas. Pero la herramienta más interesante, que es justamente la razón de esta entrada, es la que nos muestra las búsquedas realizadas en Google que, sean concretas y puntuales o extrañas y descabelladas, han llevado a nuestra página. XD

En honor a la verdad, no veía la hora de que acabara el mes para hacer el susodicho recuento de las búsquedas más curiosas y variopintas. :P

Así que sin más preámbulos, empecemos de una buena vez:

cuantos penaltis tapo el atletico nacional en la final 2011: Para comenzar, esta no tiene nada de raro, pero la respondo con orgullo: ¡tres de cinco! :D

a que se le llama calavera en diseño?: Uy, estudié diseño gráfico, pero con esta sí me mataste. XD

blog renegados: Adrián no para de hablar al respecto, pero suficiente tengo con llevar adelante un blog, para encima llevar dos. Así que, por el momento, me quedo con El Blog de Calavera. ;)

calavera y fear porno: Uy, tan rápido empezamos. XD Eso suena a necrofilia y el tema no me interesa. :P

clive barker afrodisiaco: Jajaja XD Conociendo como conozco a Clive Barker, seguro que sería algo muy, pero muy efectivo. Aunque me aterra pensar en los efectos secundarios. XD

como es fredy el malo que tiene garras muy puntiagudas: Un tipo con muy malas pulgas, créeme. XD

como se llama la pelicula cuyo potagonista tiene una calavera pintada en la camiseta: A ver, déjame pensar… ¡The Punisher! :)

comprar el pistolero de stephen king en colombia: Bastante difícil, la verdad. Y si lo buscas en tapa dura, olvídate. Tendrás que conformarte con La Hierba del Diablo. XD

concurso todo stephen king la torre oscura: Ahhh… ¡Qué recuerdos! :’) Ganarme ese Concurso es de lo mejor que me ha pasado. :D

cuantos espectadores había en la final en la copa america 1989: ¿Es para un concurso de preguntas? ¿Cuánto tiempo tienes? Dímelo y veo si te averiguo el dato. XD

cuantos muertos hubo el fin de semana con la celebracion de la 11 estrella del nacional: Pero qué mala imagen tenemos, ¿eh? Me place decir que ninguno. :P

danza el calavera: ¡Nooooooooo! ¡Que soy pésimo para bailar! XDDD Lo mío es el heavy metal, y eso no se baila. :D

dejaros caer por el rio dijo el esquizofrenico y las cucarachas siguieron la corriente: Jajaja XD ¿Es eso un acertijo? Porque si es así, no tengo idea. XD

detras de la soledad: Así caminan los creyentes el Sábado Santo. :P Ahora bien, si te refieres a lo que me sucedió mientras escribía Bienvenidos a Soledad, en este link lo puedes encontrar. ;)

dibujos de autos que tenga una calavera adelante: Eso me recuerda una peli que tengo muchas ganas de ver y un blog muy chulo por el que me paso de seguido. ;D

el regreso de la calavera: ¡Pero si nunca me he ido! :D Bueno, a veces me desaparezco por unos días debido a la falta de tiempo, pero siempre ando por aquí y no me olvido de nadie. :)

historias de incestos brutales recientemente: No, no, no… Así no podemos. XD De eso no vas a encontrar nada por estos lares. XDDD ¡Vete con esos gustos a otra parte!

la imagen de una calabera y respectiva respuesta: La “C”. :P

los blogs mas cool: Ya fueron galardonados con un Premio Calavera hace poco. Puedes encontrar los ganadores en este link. :)

los muerto le ponen un tapon el el culo: XD Bueno, la verdad, tendría que consultarlo con Alan o con George (mi alter-ego), los protagonistas de Diario de un Muerto. XDD

mi blogger apocaliptico: ¡Yo quiero ver eso! Suena interesante. :P

prenda renaser quiero saber que coleccion viene despues del dia de las madres: Bueno, supongo que la del Día del Padre. XD Pregúntale a una diseñadora de modas; Calavera no sabe nada al respecto. :P

que le paso a la vocalista de the agonist en colombia: ¡Nooooo! ¿Qué le pasó? ¡No soportaría que le pase algo a mi Alissa! :’( Habrá que preguntarle a Zoltán a ver si sabe algo. :P

quien fue el vocalista del pankiller: ¡No me jodas! Preguntar eso merece la pena de muerte. ¬¬ Halford, chico, ¡¡¡el gran Rob Halford!!! :D

sufre incidente al escapársele un pecho en tv: ¿A quién le pasó? :D Suena interesante. Si lo encuentras, me mandas el link. XDD

quiero tomar veneno para ratas pero nose si morire: XDD Bueno, a ver qué te digo… Dicen que si te tomas el frasco completo, te vas para el hospital, pero que si te tomas unas pocas cucharadas, te puedes morir. :P Pero si estás muy, pero muy aburrido, un balazo siempre es más efectivo. ;)

Y el ganador del primer premio en el estreno de mis Google Analytics es…

diario del muerto es una mierda: Jajajaja XDDD Bueno, la verdad ha tenido muy buen recibimiento por parte de los lectores, y seguimos muy animados con el proyecto, que ya va para el Capítulo IX, pero si te parece una mierda, ¿qué le vamos a hacer? :P ¡No lo leas y punto! XDD

Y con esto doy por concluida la primera de muchas entradas de Google Analytics, no sin antes hacer dos menciones de honor:

  • Con el triunfo de mi Atlético Nacional en el torneo de fútbol colombiano y con la entrada que publiqué al respecto, las visitas a mi blog se multiplicaron de forma sorprendente, hasta el punto de alcanzar el máximo de visitantes que he visto en línea al mismo tiempo: 12. :)
  • Y por otra parte, gran parte de las búsquedas que han llevado a mi blog han tenido que ver con Alissa White-Gluz y The Agonist. :D Así que tendré que dedicarle más entradas de cuando en cuando a la excelente banda canadiense. ;)

¡Hasta la próxima!

:)


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