domingo, 19 de junio de 2011

¡Atlético Nacional Campeón del Torneo Apertura 2011!



¡¡¡CAMPEONES!!!

¡Hola a tod@s! :D

No suelo hablar de deporte en este blog, pero esta es una excepción bastante válida que no podía pasar por alto: ayer, 18 de junio de 2011, mi equipo del alma, el Atlético Nacional, Rey de Copas del fútbol colombiano, Campeón de la Copa Libertadores de América de 1989, se coronó campeón del Torneo Apertura 2011, alcanzando así su undécima estrella. :)

Aún ahora estoy que no puedo de la felicidad. Fue un triunfo muy sufrido, pero quizá por ello aún más celebrado y disfrutado. Hemos alcanzado la undécima estrella y quedamos a sólo dos de los equipos más campeones de Colombia: América de Cali y Millonarios de Bogotá, ambos con trece títulos. Teniendo en cuenta la historia reciente de mi equipo, el único junto a Once Caldas que ha ganado la Copa Libertadores de América, sé que sólo es cuestión de tiempo para alcanzar y superar a dichos equipos. :D

¡Nunca en mi vida había sufrido y festejado tanto una final! :)


El equipo campeón

Las últimas tres fases del campeonato ya habían sido bastante sufridas:

En los cuartos de final frente al Deportivo Cali perdimos el partido de ida por 1-0, y en el partido de vuelta, luego de ir 1-1, empatamos el global con un gol agónico en el último minuto. Luego, gracias al arquero argentino Gastón Pezzuti, que atajó los dos primeros penales, nos impusimos fácilmente y avanzamos a semis.

En semifinales, frente al duro Deportes Tolima, ganamos 3-1 el partido de ida, y perdimos 1-0 en el de vuelta, pasando así a la final del campeonato.

En el partido de ida de la final, el pasado domingo en Bogotá, empezamos ganando, pero el equipo rival, Equidad, remontó y terminó venciéndonos por 2-1. No obstante, teníamos la seguridad de que haríamos lo propio en nuestro estadio, el mítico Atanasio Girardot, ahora remodelado y reinaugurado en miras al próximo Campeonato Mundial Sub-20 FIFA Colombia 2011.

A pesar de ir perdiendo en el global, la ciudad estaba de fiesta en espera del partido, con la confianza de que el equipo remontaría el marcador en casa, en su estadio y con el apoyo de la mejor hinchada del país (hasta en la capital jugamos como locales gracias a la fervorosa fanaticada que tenemos en todo Colombia). A eso de las 6:30 p.m., y puesto que mis amigos se perdieron momentáneamente, me fui para el parque del barrio, en el cual cerraron varias vías y pusieron una pantalla digital gigante para disfrutar de la anhelada final del Torneo. El estadio recién reestrenado lucía apoteósico, con sus 45.000 espectadores alentando a nuestro equipo. El ambiente en mi barrio estaba en todo su furor, con un gentío tremendo y los ánimos a flor de piel.

En estas fotos, tomadas con mi celular, se alcanza a ver un poco el ambiente de la cuadra:





Empezó el partido y Nacional estuvo siempre encima de Equidad, buscando el gol constantemente y llegando con peligro al arco rival. Un postazo, varios tiros cerca de los palos y un gol anulado marcaron el primer tiempo del partido, al final del cual llegó finalmente el primer gol de mi equipo, con el cual empatábamos el global. ¡La fiesta fue tremenda! :D

viernes, 17 de junio de 2011

Painkiller (Judas Priest, 1990)




Painkiller es un álbum de la banda británica de heavy metal Judas Priest. El álbum fue grabado en Miraval Studios, Brignoles, Francia, a principios de 1990, y mezclado en Wisseloord Studios, Hilversum, Países Bajos. El LP y el CD originales fueron lanzados el 3 de septiembre de 1990. Una versión en CD remasterizada fue lanzada en mayo del 2001. El álbum recibió una nominación al Grammy por Mejor Actuación Metal el 20 de febrero de 1991, en el 33ero Premios Grammy Anuales.

Seguido a las bajas ventas del álbum Ram it Down, que fue irónicamente un intento de reconciliarse con su audiencia tras su álbum más comercial, Turbo, Judas Priest volvió a sus raíces clásicas de los 70s, pero con un enfoque influenciado del contemporáneo speed metal y sus técnicas, resultando en su mejor álbum en una década, según los críticos. El álbum es visto por algunos como la quintaesencia del speed metal, y el estilo se convirtió en una fuerte influencia en bandas de power metal europeas como Gamma Ray y Primal Fear.

Painkiller fue el último disco con el cantante Rob Halford antes de su salida en 1992, siendo remplazado por Tim "the ripper" Owens, originario de una la banda tributo llamada "British Steel" versionando canciones de la banda…

  1. Painkiller
  2. Hell Patrol
  3. All Guns Blazing
  4. Leather Rebel
  5. Metal Meltdown
  6. Nightcrawler
  7. Between the Hammer and the Anvil
  8. A Touch of Evil
  9. Battle Hymn
  10. One Shot at Glory



Desde muy chico me sentí atraído por el rock, principalmente el hard rock, y al igual que muchos comencé escuchando bandas de la vieja guardia como Led Zeppelin, Black Sabbath, los viejos Aerosmith, entre otros, además de los infaltables clásicos del glam metal que marcan la temprana época de muchos jóvenes que se sienten atraídos por este género musical. Más tarde conocí a Judas Priest con álbumes clásicos como el Hell Bent For Leather (Killing Machine) o el Stained Class. Todo muy clásico, mejor dicho. :P

Pues resulta que, curiosamente, cuando me prestaron el álbum Painkiller no lo asimilé. Me pareció “muy pesado” para mi gusto, decantándome más por sus primeros álbumes. Cómo cambia la vida, ¿eh? Hasta en los gustos musicales se dan giros de ciento ochenta grados… Bueno, no tanto. XD Pero sí cambian mucho las impresiones con el tiempo.

¡Dos grandes!
No hay duda de que Painkiller es un álbum demoledoramente bestial. Ya desde el comienzo esa potente batería da cuenta de lo que se avecina: diez temas magistrales, potentes, con riffs y solos poderosos y sin ningún desperdicio. Cada uno tan brutal como el anterior. Cortes como Hell Patrol, Between The Hammer And The Anvil o One Shot Of Glory se han convertido en clásicos infaltables en mis juergas metaleras. XD Pero en realidad todo el álbum es redondo, perfecto. Fácilmente puedes poner el trabajo completo y no vas a dejar de agitar la cabeza durante los cincuenta y cinco minutos que dura. ¡No entiendo cómo fue que no me gustó la primera vez que lo escuché! XD

En mi opinión, Painkiller, que por cierto se manda un arte de tapa espectacular, es un referente importantísimo cuando de heavy o speed metal se trata. Casi podríamos decir que es un modelo a seguir. Por supuesto, seguiré prefiriendo los álbumes clásicos de los Judas, pero luego de sus variopintas tendencias musicales, sin duda Painkiller resulta ser una pieza única. Imagino el revuelo que causó en su momento luego de haber lanzado álbumes “más suaves” como Turbo o Point Of Entry. Y vaya que fue una espléndida y contundente despedida (temporal, ahora lo sabemos) por parte de Rob Halford.

Ahora, veinte años después, el álbum sigue tan vigente como antes, y en las últimas presentaciones de los Priest nunca faltan al menos dos o tres clásicos de este álbum legendario. :)

Los dejo con el video clip del tema que titula el disco:



;)

lunes, 13 de junio de 2011

DIARIO DE UN MUERTO / Capítulo VI


Los Renegados presentan:

DIARIO DE UN MUERTO
Capítulo VI

Escrito por: Adrián Granatto




7 de junio de 2011

Nunca creí en el destino. Eso de que nuestra existencia esté ya predeterminada me parece malsano. Porque si eso fuera verdad significaría que nunca tuvimos opciones, que hagamos lo que hagamos nada cambiará. Y entonces, ¿cuál sería la gracia de vivir? A la vez, soy agnóstico por naturaleza. Me cuesta creer en un ser superior que creó la tierra, el cielo, los mares y todo ser vivo, y no nos dotó de la inteligencia suficiente para no matarnos los unos a los otros.
¿A qué viene toda esta cháchara pseudofilosófica? A que ayer todas estas cuestiones que yo tenía bien fundamentadas en mi cabeza cayeron por tierra y me dejaron a merced de tales dudas que, si estuviera vivo, serían lo suficientemente terribles como para volarme la tapa de los sesos. Porque darse cuenta que uno no es más que un títere en manos de un esquizofrénico incurable no da muchas esperanzas de que las cosas vayan para mejor.


Entramos a la casa y preparé café. Los tres estábamos en la cocina, ellos sentados a la mesa y yo apoyado en la mesada, al lado de las hornallas.
Mientras el agua se calentaba hablamos de cosas triviales, pero se notaba tensión en el aire. Llené las tazas y me senté con ellos. En el centro de la mesa estaba la azucarera y un plato de masas secas. Nos servimos del azúcar en silencio. El único sonido era el entrechocar de las cucharas contra las tazas al revolver el café. Señalé las masas, invitándolos a que tomaran una con confianza. Los dos negaron con la cabeza. Bebí y decidí que ya no se podía estirar más el momento. Además, la curiosidad me estaba matando, aunque sonara irónico.
—Carvajal —dije, como si fuese el título de un ensayo o relato, y ambos me miraron por encima de las tazas—. En vida trabajé para él, es cierto. Yo me crié acá, en Los Altos, pero el único futuro que existe en este lugar son las fábricas y la mina de azufre ya abandonada. Mi viejo trabajó en esa mina treinta años. El azufre contiene ácido sulfúrico, ¿sabían? Es el que le da ese olor a huevos podridos. Cuando se encuentra en altas concentraciones puede ser mortal. Realmente esa peste avisa, pero los mineros pierden el olfato de manera progresiva al estar en contacto a diario.
»Un día aparecieron los hombres de Carvajal. Buscaban choferes. Mi viejo había manejado camiones un tiempo y todavía tenía la licencia habilitada. Empezó a viajar transportando cajas de no sé qué cosas. Mi viejo nunca preguntó, decía que era mejor así. Si tenía la mala suerte de ser detenido por alguna patrulla, a mi viejo le habían dado una palabra clave: Berros. Esa palabra obraba maravillas, me decía él. Los policías se disculpaban y entonces continuaba viaje. Volvía a casa con los bolsillos llenos de dinero y se lo daba a mi vieja para que lo guardara. Tiempo después, cuando mi viejo enfermó, esa plata sirvió para darle la mejor atención. No sirvió de mucho, pero al menos no sufrió, o eso me gusta creer. La mina lo mató, no Carvajal.
Me quedé en silencio. George y Valeria no dijeron nada tampoco. Agarré una masita solamente por hacer algo y me puse a juguetear con ella pasándola entre los dedos.
—Ya no había dinero y mi madre estaba mal, depresiva. Ir a la mina no era una opción para mí, así que decidí ir a la ciudad. Mi vieja no quería saber nada. “Se fue tu padre y ahora te vas a ir vos”, me dijo. Eso fue un mazazo. Le expliqué que allí tendría más oportunidades, hasta le pedí que se viniera conmigo, pero ella no quiso. Le prometí que vendría todas las semanas a verla y traerle dinero. Ella lloraba y yo cada vez me sentía peor.
La masa seca se rompió y me limpié la mano en el pantalón. Agarré otra, pero George me tomó de la muñeca.
—Dejá las masitas tranquilas. Pará de destrozar la comida.
Le hice caso y la deposité en el plato.
Les conté de la llegada a la ciudad y mi búsqueda de empleo, de cómo Jessy me bancó todo ese tiempo con un laburo de camarera, de cómo me insistió para que tomara el trabajo de lavaplatos que me ofreció y yo no acepté. “Estoy esperando algo mejor”, le dije en cierta ocasión, acostados en la cama y espantando a las cucarachas que querían tomar posesión de la misma. “Mientras esperás, podrías ganarte unos pesos para mandarle a tu madre”, dijo ella. “Vamos, Alan, no se te van a caer los anillos por lavar unos platos”.
Recordar aquello me hace pensar que si hubiera aceptado ese puto trabajo de lavaplatos en estos momentos estaría vivo y con ella.
—De tanto recorrer la ciudad, muy pronto me di cuenta de que Carvajal estaba metido en todo, así que me acerqué a sus hombres. Estos me sondearon, me subieron a un auto, y me llevaron en presencia del jefe. De ahí en más comencé a vender droga. No soy adicto, que les quede claro, solamente la vendía.
Agarré otra masa. Esta vez George no llegó a detenerme a tiempo. Frunció el ceño y cruzó los brazos.
—Jessy me dejó, yo seguí con Carvajal, y todas las semanas le mandaba giros a mi madre. Una vez al mes me llegaba hasta Los Altos; todavía creía tener alguna oportunidad de continuar con lo nuestro. No la hubo, por supuesto. Luego mi madre murió y nunca más regresé. ¿Para qué? No valía la pena.
La masita se rompió y lo miré de reojo a George.
—Todo iba bien hasta el día en que Carvajal decidió darme un ascenso —seguí hablando mientras George se llevaba el plato lejos de mi alcance—. Lo comenté con los otros muchachos. Y estos, en vez de alegrarse, se mostraron preocupados…
 

domingo, 12 de junio de 2011

Sangre, de Clive Barker

Siete electrizantes relatos no aptos para cardiacos. Clive Barker es la más reciente revelación en el género de terror. Estas narraciones lo confirman así y prueban que todavía pueden existir acontecimientos más horrorosos y terroríficos que los deparados por la realidad cotidiana. Los relatos reunidos en esta recopilación han conmocionado a los lectores más veteranos de libros de terror, porque no repiten ninguno de los tópicos del género y cada historia abre las compuertas a una forma inédita de espanto. Ganador de los premios World y British Fantasy 1985. «He visto el futuro del género de terror, y su nombre es Clive Barker. (Stephen King)»

Ya lo dijo Stephen King y, aunque es cierto que los escritores muchas veces se echan flores y alabanzas algo gratuitas, esta vez podemos estar seguros de que lo que dice el Maestro del Terror tiene mucha dosis de verdad.

Clive Barker es un escritor diferente dentro del género del terror. Ha eludido hábilmente los tópicos del género, explorando nuevos escenarios, buscando el terror en los lugares más inverosímiles y dotando a sus relatos de una originalidad pasmosa. Crea fantasías intrincadas y exuberantes, mundos paralelos directamente conectados al nuestro y de los cuales el horror se cuela de las más variopintas formas; sus historias a veces parecen carecer de lógica (¿unas manos que toman vida propia e independiente al resto del cuerpo, y deciden rebelarse contra el yugo del ser que las alberga?), no obstante lo cual hechizan y atrapan, haciéndote aceptar que cosas o lugares tan simples como una urbanización o una serie de piscinas públicas pueden alojar las cosas más horrorosas y fantásticas, ajenas en ocasiones a toda comprensión.

Clive Barker
Sangre, que, contrario a lo que pensé en algún momento (y que reseñé cuando conseguí el libro), corresponde a Books Of Blood IV y la mitad de Books Of Blood V, contiene siete relatos llenos de poderío, horror fantástico y originalidad:

La política del cuerpo:Las manos del protagonista se confabulan para una insólita rebelión contra el cuerpo al que pertenecen.” Ya de entrada comenzamos con un relato bastante extraño. Las protagonistas no podían ser más inverosímiles y su lucha será muy perturbadora tanto para sus rivales como para el lector.

La condición inhumana:La liberación de unos seres monstruosos que sembrarán el horror y la muerte depende de una cuerda de tres nudos.” Con un inicio que no adelanta nada de lo que se viene luego, este es un relato atrapante, lleno de suspenso y tensión, y con un final sumamente trepidante.

Revelaciones:Un predicador fanático queda varado junto a esposa en la habitación de un motel durante una tenebrosa tormenta.” Quizá la única historia que sí visita algunos lugares comunes del género de terror y suspenso, pero que abarca la historia desde una nueva perspectiva y con el toque de humor negro característico de Clive Barker.

¡Abajo, Satán!:Un multimillonario se empeña en dar caza al Diablo y para ello construye una perfecta imitación del infierno.” Más que un relato, ¡Abajo, Satán! es una fábula sobre la locura, las ansias de poder y sus consecuencias.

La era del deseo:Una pareja de científicos realiza experimentos secretos en busca del afrodisíaco perfecto y los resultados no se hacen esperar.” Un relato que demuestra una vez más que Barker no es parco cuando tiene que fusionar el terror y el sexo, llevando sus historias hasta el límite sin ninguna clase de prejuicios.

Lo prohibido:Una joven y atractiva profesora decide investigar unos insólitos graffitti en un siniestro barrio.” Otro relato atrapante que encuentra el horror en un simple suburbio popular. Dio pie a una adaptación cinematográfica y un par de secuelas.

La Madonna:Una joven desnuda amamanta a un extraño ser en una casa de baños.” Rotundo y brillante broche de oro para esta genial antología de relatos de horror, La Madonna trae la más absoluta y discordante fantasía a unas piscinas públicas ahora abandonadas, con un final totalmente inesperado y estremecedor.

Curiosamente, la fiebre por este autor parece haberse extendido en los últimos meses entre amigos de Todo Stephen King, de Ka-Tet Corp. y amigos blogueros. Yo no fui la excepción. Y, como dije antes, el hecho de que sus libros sean difíciles de conseguir hacen que le pique el bicho al coleccionista que llevo dentro. XD Muy pronto conseguí esta antología (un hallazgo bastante afortunado viéndolo en perspectiva) y Hellraiser, que ya reseñé con anterioridad en este blog. Leídos ahora los dos, toca ponerme de nuevo a la búsqueda de más libros del genial Clive Barker. :D

Siempre que reseño un libro, procuro colocar de imagen la portada de la edición que he leído, pero en esta ocasión fue literalmente imposible hallar la portada de la edición del Círculo de Lectores de este libro, así que para terminar los dejo con la foto de la excelente edición que tuve la suerte de encontrar:

sábado, 11 de junio de 2011

Meme literario




¡Hola a tod@s! :D

Aquí vamos con otro meme, esta vez uno literario que he visto ya en tres o cuatro blogs amigos. Curiosamente, ayer lo iba a publicar; lo dejé listo en los ratos libres del trabajo, pero olvidé enviármelo al mail, así que al dejarlo para hoy tuve la suerte de ver primero el mismo meme que publicó Sonix, del blog Sonia Unleashed, en el cual añadió cuatro preguntas de su autoría bastante interesantes (las que he puesto de últimas). Total, que las mismas han enriquecido aún más el meme y no he tardado en copiármelas para el mío. :D

Además, me dio la idea de agregar una foto de mi biblioteca para ilustrar el final del meme. :) ¡Gracias, Sonix! ;)

Bueno, ahí va:

El último libro que he leído: Dios Emperador de Dune, el cuarto tomo de la saga de Frank Herbert. No es el mejor, pero la prosa de Herbert siempre te hechiza y hace que sigas hasta el final. :D

Un libro que cambió mi forma de pensar: Quizá Vaticano, de Malachi Martin, y en mayor medida Caballo de Troya, de J. J. Benítez. Teniendo en cuenta que mi familia siempre ha sido fervientemente católica y que en dicha fe fui criado, estos dos libros (sobre todo la saga del español Benítez) me hicieron cambiar muchos conceptos y creencias. No tanto porque creyera a pies juntillas lo que narraban, sino porque me ponían a pensar y a cuestionarme a mí mismo la verdad sobre muchas cosas. :/

El último libro que me hizo llorar: Hace poco releí los tres tomos finales de La Torre Oscura, de Stephen King, y a pesar de que no lloré, sí estuve cerca de hacerlo en el séptimo y último tomo. Este volumen contiene varios de los pasajes más conmovedores de toda la obra del Maestro del Terror. :’)

El último libro que me hizo reír: Creo que fue Duma Key, de Stephen King, en el cual hay algunas escenas bastante hilarantes, cortesía de Wireman y Freemantle. ;)

Un libro prestado que no me han devuelto: Hace muchísimos años presté La Vuelta al Mundo en Ochenta Días, de Julio Verne, un libro que me fascinaba y al que le tenía mucho cariño de chico. Era una edición económica que leí unas tres o cuatro veces. Lo presté y nunca me lo devolvieron… Podría comprarlo de nuevo, sí, pero no sería el mismo libro que me acompañó durante tantas tardes en mi niñez. :( Otro que presté de adulto fue Cementerio de Animales, de Stephen King. Luego de ese no volví a prestar nunca un libro. Lo pude volver a conseguir, y con sobrecubierta (el otro no la tenía), pero igual me dio mucha bronca que me lo birlaran. ¬¬

Un libro prestado que no he devuelto: Hace muuuuchos años una prima me prestó Emmanuelle, de Emmanuelle Arsan (¿les suena de algo? XD); o más bien lo saqué de la biblioteca de sus padres. :P El caso es que nunca me lo reclamaron y jamás lo devolví. XDDD

Un libro que volvería a leer: Ufff… Hay un montón. Sobre todo releo mucho a Stephen King, mi escritor preferido. He leído como 60 libros de él, de los cuales he releído una veintena. Ahora me llama mucho releer Duma Key, pero si escasamente me queda tiempo para leer, ya ni hablar de releer… :P

Un libro para regalar a ciegas: Depende de a quién le regalas el libro. Pero si tiene mis mismos gustos, entonces Cementerio de Animales, de Stephen King. ¡Es un librazo! :D

Un libro que me sorprendió para bien: Bueno, así que recuerde en este momento, Dune, de Frank Herbert, al cual me enganché gracias a mi amigo Eloy (DoctorLecter), del blog El Consultorio del Doctor. El libro ya me atraía después de las referencias que me dio él, pero igual me sorprendió muchísimo lo atrapante, apasionante y alucinante que es. Ese libro tiene de todo. De verdad que me fascinó ese libro y, como ya he dicho antes, creo que es una novela que tienen que leer no sólo los amantes de la ciencia ficción, sino también los amantes de la buena literatura.

Un libro que robé: Ninguno.

martes, 7 de junio de 2011

100 entradas

Pues sí, chic@s, El Blog de Calavera, el cual creé con no pocos escepticismos y sin saber muy bien cómo me iba a ir, llega con esta a las 100 entradas, una cifra que no es muy grande que digamos (comparada con el número de entradas de otros blogs, que ya llegan a varios cientos), pero que para mí no deja de ser significativa. :D

No fueron pocos los que me animaron a crear este espacio, y tampoco fueron menos los que me echaron una mano para llevar este blog adelante. Quiero dar las gracias sobre todo a Sonix, del blog Sonia Unleashed, y a Mike (al que más molesté con mis preguntas XD), del blog El Especialista Mike, que fueron los que más me ayudaron con el sinfín de dudas que tenía al comienzo: que cómo pongo esto allí, que cómo cambio esto acá, que de dónde sacaste eso tan chulo, que por qué me pasa esto o aquello con determinada cosa… Ellos me aclararon todas las dudas, siempre de manera muy amable y desinteresada. ¡Gracias, chicos! :)

También tengo que darle las gracias a Adrián, del blog Perdóname por Escribir, que fue el que más me insistió para que creara este blog y que también me ayudó con algunos detalles. ¡Gracias, pibe! :D

Y, bueno, este espacio se ha vuelto un vicio para mí, lo tengo bien consentido, metiéndole cositas aquí y allá para que se vea cada vez más atractivo y procurando cada día que sea un blog con más contenido. Los temas han ido manifestándose por sí solos y, además de mis relatos y crónicas (motivo principal para la creación del blog), El Blog de Calavera se ha convertido en un lugar para la literatura (terror, fantasía épica y ciencia ficción), la música (heavy metal y afines principalmente), un poquito de cine y series de TV (en realidad puro The Walking Dead XD) y las elucubraciones varias de un servidor (casi siempre enfocadas a mis nuevas adquisiciones literarias, cinéfilas o cosas por el estilo). :)

Justamente hoy hace 7 meses, el 7 de noviembre de 2010, con esta entrada, tan insulsa e insegura, le decía al mundo que Calavera tenía blog XD , y la verdad me siento muy contento con lo que ha llegado a ser El Blog de Calavera en tan corto periodo de tiempo. Ver la columna derecha y descubrir que tengo nada más ni nada menos que 39 seguidores (hace como una semana espero con ansias al Nº 40 :P) me llena de orgullo y satisfacción. :D

Así que sólo queda esperar que el blog siga adelante por otras 100 entradas como mínimo, brindándoles más temas interesantes y relatos atrapantes a los lectores y tratando de mejorar cada día más. ;)

¡Gracias a tod@s! :)

lunes, 6 de junio de 2011

DIARIO DE UN MUERTO / Capítulo V


Los Renegados presentan:

DIARIO DE UN MUERTO
Capítulo V

Escrito por: George Valencia (Calavera)





30 de mayo de 2011

—¿Pasa algo? —me preguntó Valeria cuando regresé al living.
Yo estaba distraído. El extraño encuentro me había dejado perturbado. Estaba claro que el tipo que me estaba siguiendo desde hacía días me tenía bien ubicado. Si tenía ganas de joderme la fiesta, ya iba por buen camino.
—¿Perdón? —dije.
—¿Que si pasa algo? —repitió Valeria.
—No… Nada… Es sólo que…
—¿Qué pasó, Alan? Dime, déjate de misterios. ¿Por qué saliste corriendo como un maldito loco? —Valeria me miraba fijamente con cara de preocupación.
Yo la observé a mi vez, preguntándome si sería buena idea contarle lo sucedido. No la conocía muy bien, apenas había estado con ella un par de veces y, a pesar de que congeniábamos, aún no sabía qué clase de muertita era. Además, mi naturaleza desconfiada, incrementada desde hacía unos años al permanecer un tiempo al servicio de Carvajal, se mantenía incólume. No obstante, ver la forma en que me miraba, demostrando verdadera preocupación, derribó todas las barreras de la desconfianza y decidí contarle la verdad:
—Creo que me están siguiendo.
—¿Siguiendo? ¿Quién?
—¡No lo sé! ¡No tengo ni puta idea!
—¿Por qué habría de perseguirte alguien? ¡Estás muerto!
—¿Ah, sí? No me había dado cuenta. Siempre pensé que estaba en un sanatorio, con camisa de fuerza y babeando como un maldito lunático, mientras jugaba a ser zombie en mi cabeza paranoide.
—Déjate de estupideces, Alan. En el estado en que estás no me hace ni pizca de gracia.
Muy a mi pesar, tenía razón. Más de una vez, en momentos de tensión, el pendejo que tengo en el fondo toma las riendas y hace lo que se le da la gana.
Continué, más calmado:
—Está bien, discúlpame. Es que lo que me preguntas es algo que ya estoy cansado de cuestionarme. ¿Por qué me están siguiendo? Y por si eso fuera poco, el maldito tiene una cara de lunático que se las trae.
—¿Ah, sí?
—Sí, me dio un susto de muerte.
—Se nota. Estás pálido.
—Estoy muerto, Vale. ¿Qué querías, mejillas sonrosadas?
—¿Vas a empezar otra vez? Porque si es así, me largo ya mismo. ¡Y no me llames “Vale”!
—Ok, discúlpame otra vez. Lo que pasa es que ese maldito bastardo me asustó, y cuando alguien logra que me cague en los pantalones, me pone de mal humor.
—¿Te cag…?
—En sentido figurado.
—Ahh… Bueno, ¿me vas a contar lo que está pasando o no?
Respiré profundo y me arrellané a su lado en el sofá. Después de meditarlo un poco, le conté todo; al menos de lo que estaba enterado, y dejando a un lado cualquier cosa que hubiera podido sospechar hasta el momento, lo cual sólo eran algunas cavilaciones incoherentes. Le expliqué que hacía días, mientras vagaba sin rumbo por la ciudad, había descubierto a alguien que me seguía, y que en un par de ocasiones lo había visto esconderse en el umbral de alguna puerta. Le conté que luego, mientras salía con George en el auto, había conseguido vislumbrar la silueta de alguien que se escabullía por un costado de mi casa; le confesé que aquello me tenía preocupado desde entonces, y terminé narrándole el episodio de la cocina.
Valeria estuvo callada en todo momento, escuchándome con atención.
Al final, asintió meditabunda, y preguntó:
—¿Y no tienes idea de quién es?
—No —le respondí, y era verdad. No tenía ni puta idea de quién era el tipo. Sólo sabía que tenía cara de maniaco.
—Habrá que hacer algo. Todo eso tiene muy mala pinta. Quizá era alguien que conociste en vida y que ofendiste de alguna manera, no sé. A lo mejor después de muerto te descubrió por casualidad y quiere que pagues tu deuda.
Pensándolo bien, Valeria no estaba tan desencaminada. Hice tantos trabajos para Carvajal, vi tantos rostros en esos tres años y pico, que la idea de Valeria era tan buena como cualquier otra.
—Es una opción —dije.
—¿Qué vas a hacer entonces?
—No sé. Quizá tenderle una emboscada, o algo parecido. A lo mejor a George se le ocurre algo.
—Sales mucho con ese George, ¿eh?
—Bueno, un poco —sonreí—. Si te digo la verdad, hasta hace apenas unos días era muy remiso a relacionarme con otros muertos. Pendejadas mías, supongo. Pero George ha resultado ser un buen tipo. Algo loco, todo hay que decirlo, pero buen tipo a fin de cuentas. ¿Qué dices si vamos mañana al Zaguán y te lo presento?
—Puede ser, por qué no.
—Pásate mañana por acá y vamos.
—No te prometo nada, pero lo intentaré. Ahora debo irme; gracias por el desayuno. No es ni de lejos el mejor desayuno de Los Altos, pero tampoco estuvo mal —bromeó guiñándome un ojo.
—Oye, oye —protesté—, no te atrevas a poner en entredicho el famoso Desayuno Psicodélico de Alan.
—¿Qué no es eso una canción de Pink Floyd?
—Ni idea.
—Creo que lo es… Incluso había una vaca de por medio…
—¿Una vaca?
—Da igual. Bueno, basta de cháchara. Me voy. Cuídate —se despidió Valeria saliendo al porche.
—Igual. ¡Te espero mañana! —le grité desde el living, mientras mi mirada bajaba por instinto a su bien torneado trasero.
—¡Ya veremos! —contestó.
        

Me cae bien la pelirroja. Me gusta.
Luego de que se fue, decidí salir a echar un vistazo a los alrededores de la casa. Era ya casi mediodía y la fuerte luz del sol ahuyentaba todas las sombras. No obstante, no había rastro del extraño y desaliñado tipejo.
El cansancio por la fiesta de la noche anterior ya me estaba pasando factura, así que me tomé el resto de la tarde para descansar y recuperar fuerzas. He de decir que no me cayó nada mal la siesta.

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